HISTORIA DE TALARA
La historia de Talara según estudios realizados por el arqueólogo norteamericano Dr. James Richard, en Quebrada Honda al Norte de Pariñas, se ha establecido la posibilidad de que el hombre había llegado a la zona de Talara entre 6000 a 9000 años antes de Cristo; los primeros habitantes de esta zona vivieron preferentemente de la pesca sin abandonar sus actividades de cazadores y recolectores de frutos silvestres.
Posteriormente los tallanes fueron conquistados por las huestes del Gran Chimú, luego los Quechuas en el periódico de apogeo del Imperio Incaico sometieron estas tierras y a sus habitantes al poderoso Gobierno Imperial del Cuzco.
La revolución histórica de Talara es ligada a la historia del petróleo.
Así tenemos que el historiador Guillermo Prescott en su obra "Historia de la Conquista del Perú", nos relata que nuestros antepasados conocían el COPE o la BREA y que utilizaban los diferentes pueblos incaicos.
Durante la Colonia los españoles lo comenzaron a explotar estos yacimientos, los cuales fueron vendidos por primera vez, al capitán Alonso Granadino, por la corona española, surgiendo de esta manera la hacienda en cuyos terrenos estaba las minas de Brea, alrededor de Talara, Lobitos y Máncora.
Establecida la república, el Estado peruano señaló sucesor de la mina a Don José Antonio Quintana quien posteriormente la vende a Don José de Lama y éste por herencia la deja a su hija Doña Josefa de Lama quien la administra hasta 1873 en que Don Genaro Helguero toma posesión de la hacienda por herencia según dice la historia; luego la vende a Don Herbert Tweddle, quien en 1890 otorga su posición a la empresa London Pacific Petroleum por un periodo de 99 años; pero después negocia con la Internacional Petroleum Company que en 1924 suscribe el laudo arbitral de la Brea y Pariñas comprando los derechos del suelo y subsuelo.
Poco después de iniciado el siglo XX Talara era una aldea dedicada a la pesca y otros menesteres hasta antes de la llegada de los americanos. Luego Talara es un pueblo que evoluciona merced de su gran riqueza petrolera que la encumbró.
Su transformación comienza con la construcción de viviendas de madera pintadas de blanco con calles bien ordenadas y pobladas con gente sencilla, honesta y trabajadora. Era un pueblo sin lacras sociales.
Se encontraba dividida en barrios como Planta Alta, donde residía la Plana Mayor de la empresa; Planta Baja donde vivían algunos americanos y funcionarios peruanos; después estaba la calle 200, 300, 400 y la calle 1000 donde vivían funcionarios peruanos que laboraban en el grupo Staff.
Habían 2 bloques con casas de madera que habitaban los solteros y seguían las calles 5,6,7 y 8 donde vivían los trabajadores, empleados y obreros calificados. Detrás de la calle 8 se ubicaba el Estadio de Fútbol y hacia el Norte las Escuelas Primarias, seguidamente las calles 2,3,4,5,6,7 y 8 eran ocupados por obreros de taller y campo. Durante las décadas del 30 al 50 Talara convirtió al Perú en el país exportador de petróleo. Y al Puerto de Talara en el segundo de importancia y sus ingresos fiscales colaboraban con el 33% del Presupuesto Nacional.
(Tomado de la página web de la municipalidad provincial de Talara)
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ORIGEN DEL PROBLEMA PETROLERO
DE LA BREA Y PARIÑAS
Por R. Moya E.
Desde 1915 hasta 1968, la opinión publica del país, se vio constantemente embargada, por un problema que afectaba a la propia soberanía nacional. Se trataba del llamado Problema de la Brea y Pariñas, relacionado con la propiedad de la gran riqueza petrolífera de Talara que era explotada por firmas extranjeras.
El problema se inicia en los lejanos días de la Colonia.
En 1645, se encontraba residiendo entre Paita y Amotape el Capitán español, Alonso de Granadino, el cual se había dedicado con éxito a la agricultura. Como en el citado año llegó a Paita el Visitador de Tierras Juan Dávalos Cuba Maldonado, aprovechó la oportunidad para solicitar que adjudicasen las tierras eriazas, realengas y abandonadas de Máncora. Se trataba de una extensa área de terreno que Granadino no pudo utilizar porque murió en un duelo con el Capitán Benito de las Heras.
El Capitán De las Heras, era amigo de Granadino al que una día le llamó la atención por la forma brutal como trataba a su esposas, doña María Ramírez de Arellano de las principales familias de Piura.
Granadino era un hombre violento y bebedor, por lo cual no era bien visto en Amotape.
Cierta noche se encontró con De las Heras y lo desafió a duelo, lo que éste no quiso aceptar. El duelo de todos modos se realizó y resultó muerto Granadino. De las Heras huyó
Años más tarde don Benito retornó a Piura, visitó a la viuda de su amigo y después de unos años, se casó con ella. El matrimonio adquirió las Haciendas de Máncora y Pariñas que se extendían desde le río Tumbes hasta el río Chira, las que convirtieron en prósperas haciendas ganaderas.
Como el matrimonio no tuvo hijos, dejó las tierras en donación en 1705 al Hospital Santa Ana de Piura administrado por la Congregación de Monjas de Belén. El Hospital se encontraba bajo la supervisión y control de la Beneficencia Pública de Piura.
Con el tiempo el Hospital de Santa Ana se llamó Hospital de Belén.
Durante un siglo, las monjitas lograron una buena renta por el arrendamiento de las dos haciendas.
Al sur de la Hacienda Pariñas existía una mina de brea, que desde los primeros años de la colonia, se entregaba en concesión a postores que luego la explotaban. La mina era pequeña y sólo cubría 3 ha.
Hay que aclarar, que el Hospital de Belén, sólo era propietario del suelo o superficie, pero no del subsuelo donde existían las riquezas mineras, que eran propiedad del Estado Virreinal, que lo entregaba en concesión para su explotación.
En 1815 era Presidente de la Beneficencia de Piura don José Lama, el que aprovechó de esa condición, para que el Hospital, es decir las monjitas, le adjudicase el dominio útil de la Hacienda Máncora por 150 años, mediante un contrato enfitéutico, es decir que no había transferencia de propiedad, sino utilización del predio. En diciembre cuando se confeccionó la escritura pública del contrato, Lama logró que a la hacienda Máncora se agregase también la de Pariñas, sin variar la suma a pagar.
José Lama Sedamanos, era un trujillano que había llegado a Piura a fines del siglo XVIII y se había casado con la acaudalada Luisa Farfán de los Godos y Ramos, propietaria de la Hacienda La Capilla en el valle del Chira. Dentro de los terrenos de La Capilla había un pueblo llamado La Punta (hoy Sullana) que había crecido rápidamente, por lo cual en 1813, debía elegir su primer Cabildo, de acuerdo a la disposición de la constitución liberal dada por la Corte de Cádiz, a lo que se opuso Lama.
Lama tomó parte en la proclamación de la Independencia de Piura el 4 de enero de 1821, y fue el primer Alcalde Independiente de esa ciudad.
En setiembre de 1826 el Estado vende la mina llamada de Amotape, que era de brea ubicada en la Hacienda Pariñas, a don José Antonio de Quintana. Al hacerse la escritura, no se sabe, si intencionalmente o no, la palabra brea no se puso la letra “ b “ con minúscula como debía de ser, sino con mayúscula. Al aparecer como Mina la Brea se consideró que ese era el nombre dela mina.
Seis meses más tarde, Quintana traspasó la mina a Lama. Durante el Gobierno del General Gamarra, en 1839 logró Lama convertirse en propietario de la pequeña mina de brea y consolidar la posesión de las Haciendas de Máncora y Pariñas como propietario. Lama era amigo de Gamarra desde los tiempos en que éste derribó en Piura a La Mar en 1830. El gobierno peruano, usurpando la propiedad de las monjitas, vendió a Lama las dos haciendas y en compensación les daban una suma anual. Lama por otra parte entregaba mensualmente un buen “camarico” a las monjitas del Belén. Posiblemente por remordimientos de conciencia. Con el tiempo las monjitas olvidaron los motivos por los que Lama les enviaba el borrico con víveres y lo atribuyeron a generosidad, por lo cual lo llamaban “El Padre de los Pobres”. ¡ Que ironía !
Al morir Lama en 1850, era inmensamente rico. Dejó a su hijo Diego la enorme hacienda de Máncora y dividió la hacienda Pariñas en dos secciones. La primera que siguió llamándose Pariñas fue para doña Luisa y la segunda sección llamada la Brea, para su hija Josefa. Al Morir doña Luisa, dejó Pariñas a su hija Josefa. La Hacienda Máncora se extendía desde la Quebrada de Pariñas hasta el río Tumbes.
En 1859, se perforó el primer pozo de petróleo en el mundo. Fue en EE UU y rápidamente se conoció en todas partes y también en el Perú, la importancia del petróleo.
Diego Lama formó empresa con el cónsul inglés en Paita, Mr. Rudens, y realizaron estudios en la zona de Zorritos. En 1863 perforaron el pozo Nº 4 del que lograron extraer petróleo el 26 de noviembre. Entonces en 1864 se asociaron con el capitalista norteamericano Larkin con quien formaron la “ Peruvian Petroleum y Company” . Don Diego dio en arriendo extensos terrenos de la hacienda Máncora por un determinado periodo, recibiendo en pago 10.000 libras peruanas en acciones.
Mientras tanto, doña Josefa Lama, también había hecho perforaciones en sus haciendas de la Brea y Pariñas y logrado extraer petróleo. Ella vivía sola en una amplia casa situada un poco apartada de la población de Amotape. Su riqueza suscitó la ambición de su pariente Juan Genaro Helguero el que logró una relación amorosa con ella. Posteriormente doña Josefa se entregó a la bebida y murió repentinamente en 1872, dejando todas sus propiedades a Helguero y a sus hijos..
El 28 de abril de 1873 se dio una ley de minería estableciéndose como unidad de extensión minera, las Pertenencias de 40.000 m2. otorgándose un plazo hasta Agosto de 1873 para reinscribir todas la concesiones mineras. Helguero no hizo caso de nada.
En 1877 el gobierno estableció un canon minero de S/. 15.00 por Pertenencia, pero Helguero no pagó nada. Además debía que regularizar sus escrituras que hablaban de mina de brea pero no de petróleo.
Don Diego Lama murió en 1882 dejando su gran hacienda Máncora indivisa. Había tenido 13 hijos en 6 mujeres. De inmediato buscaron al abogado Rafael León para que hiciera la división y partición. Quedaron indivisas, Rica Playa, Cazaderos, y Coyonitas En enero de 1883 ya muchos herederos habían vendido sus acciones y derechos. Algunos por miserias. Todo eso pasaba en plena guerra con Chile.
En 1885, cuando acaba de terminar la guerra, un empresario extranjero ofreció a Helguero una fabulosa suma por la Brea y Pariñas, pero lo querían todo saneado. Fue entonces cuando Helguero inició un juego de intrigas, para lograr el saneamiento, sin pagar los adeudos tributarios al Estado.
En cuanto a la Hacienda Máncora, los lotes de los 13 herederos, estaban atados con contratos de explotación, con la Peruvian Petroleum Company, pero la Guerra con Chile, precipitó la terminación de la empresa y la formación de otra nueva, la Peruana de Refinar Petróleo cuyos principales socios fueron Henry Smith, y “Basso Hermanos y Piaggio”. Los Basso vendieron sus acciones a su socio y cuñado Faustino Piaggio y la nueva empresa de Smith y Piaggio se convirtió en propietaria de la sección de Zorritos, construyendo una pequeña refinería de kerosene cerca de Tumbes. Al morir Smith en 1892 toda la empresa petrolera pasó poder de Piaggio.
Don Faustino Piaggio fue un italiano que llegó al Perú en 1862 cuando tenía 18 años y era muy pobre. Se empleó en una tienda, ahorró un pequeño capital y se asoció con los hermanos Basso. En 1878 ya Piaggio era un próspero empresario. Su empresa en Zorritos duró hasta 1939 en que la compró el Gobierno a sus descendientes.
Volvamos a las haciendas Brea y Pariñas. En enero de 1886, Helguero pidió al Juez de Paita le diera posesión del suelo y de “los minerales” de las haciendas de la Brea y Pariñas. De esa forma y dolosamente Helguero, buscaba de convertirse en propietario, no de la pequeña mina de brea de 3 hectáreas, sino de todos “los minerales” del subsuelo de las Haciendas de la Brea y Pariñas. En el mismo año de 1886, logra ser elegido como uno de los diputados por el departamento de Piura en la lista del general Cáceres.. Así de fácil logró Helguero la posesión y propiedad del suelo y del subsuelo de la Brea y Pariñas. Luego buscó Helguero que lo exonerasen del pago de los tributos adeudados, y del cumplimiento de las leyes de Minería. Todo lo consiguió por influencia política y pronto.
El Ministerio de Fomento, para atender el pedido administrativo de exoneración, dispuso que el Juez de Paita estableciera cuantas Pertenencias habían en la Brea y Pariñas. El Juez nombró como perito para que tomase las medidas a Eduardo Fowks, empleado de la firma comercial de Helguero, por eso, éste pudo redactar el Acta de Mesura, y poner como extensión de la zona mineral o sea de toda el área de las haciendas Brea y Pariñas, sólo 10 Pertenencias Irregulares.
Ya todo saneado. Helguero en 1888 vendió la Brea y Pariñas a un consorcio inglés representado por Herber Tweddle en la fabulosa suma de 18.000 libras esterlinas.
Tweddle fundó en Londres en 1889 “The London Pacific Petroleum” y 10 años más tarde, en 1899, Tweddle vende la London y todo el suelo y el subsuelo de la Brea y Pariñas a 4 empresarios ingleses representados por William Keswic en ! 60.000 L. E ¡
Mientras tanto en el lado de la hacienda Máncora, algunos de los 13 herederos celebraban contratos con diversas empresas extranjeras. Es así como en 1900 se funda en Londres la empresa “ The Lobitos Oilfields Ltda.”. Con un capital de 400.000 L.E. que en 1927 se transforma en la “Compañía Petrolera de Lobitos” con un capital de 1’400.000 L.E.
En 1905, el Ministerio de Fomento, extrañado que la enorme Brea y Pariñas sólo tuviera 10 Pertenencias, mientras los diversos yacimientos ubicados en la hacienda Máncora tenían muchas más Pertenencias; nombró una Comisión presidida por el joven ingeniero Ricardo Déustua, el cual publicó un mapa en donde se apreciaba que la cantidad de Pertenencias era mucho más de 10 y pedía una nueva remesura.
La London de los Keswic, se opuso a la remesura, la que de todos modos se realizó en 1914 y se dispuso que los jóvenes ingenieros Héctor Boza y Alberto Jochamovitz hicieran la nueva medición. En trabajo se hizo enfrentando la hostilidad permanente de los gringos, que les negaron hasta el agua a los dos ingenieros. Resultó que habían 41.614 Pertenencias y no 10.
Es decir que por muchos años la empresa extranjera había dejado de pagar impuestos. Se armó el gran escándalo porque se trataba de una cuantiosa defraudación. El Perú trató de cobrar, pero los herederos de Keswic se negaban a pagar, solicitando la intervención del poderoso gobierno inglés.
La cuestión se volvió internacional. Desde 1915 hasta 1919 se producen agitados debates en las Cámaras de diputados y senadores por el llamado “Problema de la Brea y Pariñas” que ya comprometía la soberanía nacional. En el Perú entero fue tema del día.
En 1914, los herederos Keswic, arriendan la Brea y Pariñas a una nueva empresa llamada International Petróleun y Cº. subsidiaria de la poderosa Standard Oil Co. Los Keswic recibirían el 25 % de la producción. Fue así como la IPC también se involucró en el problema, y eso hizo intervenir al Gobierno de EE.UU.
El Perú tuvo que enfrentar a las naciones más poderosas de la tierra; Estados Unidos y la Gran Bretaña.
Después viene el Gobierno de Leguía y fuimos arrastrados a un tribunal extranjero. En 1922 se firmó en París un Laudo Arbitral que años más tarde se consideró después entreguista y oneroso para el Perú. Por muchos años el problema quedó latente
En 1955. la IPC compra el 55% de sus propiedades a la Lobitos. Y un año después, en 1956 con motivo del incremento del precio de los combustibles, recrudeció el problema de la Brea y Pariñas. Era el 2do. Gobierno de Prado, y como Primer Ministro estaba Pedro Beltrán que buscaba una solución favorable a la IPC. Se suscitaron agitados debates en el Congreso. En Diputados destacó Alfonso Benavides Correa y la Cámara en Senadores, Alfonso Montesinos.
En 1960 el Primer Ministro y Ministro de Hacienda, Pedro Beltrán elaboró un proyecto de ley que decía era para recuperar los campos de la Brea y Pariñas, pero en el fondo el proyecto favorecía a la IPC. Se produjeron agitados debates y el 11 de Octubre Beltrán debía exponer ante las Cámaras. La IPO envió a Lima con todos los gastos pagados a 500 obreros para que ocupasen las galerías de las Cámaras y apoyasen el proyecto de Beltrán. Empezó hablar Benavides Correa y durante tres horas contó la historia negra del petróleo. Losa obreros en el mayor silencio escuchaban al orador, sobre algo que nunca habían sabido. Al terminar el orador, los obreros se ponen de pie, aplauden y empiezan a cantar el Himno Nacional. El proyecto no pasó.
Los debates siguieron por el resto del Gobierno de Prado hasta 1961
En todas las esferas nacionales, el problema se debatió Se consideraba que la soberanía nacional estaba comprometida. El año 1962 se celebraron elecciones, pero el ejército intervino asegurando que se había cometido fraude y depuso al presidente Prado. La Junta Militar de Gobierno que le sucedió, convocó a nuevas elecciones y en 1963 asume la Presidencia el Arquitecto Fernando Belaúnde y ofrece resolver el problema de la Brea y Pariñas en 90 días. En cumplimiento de eso envió al Congreso un proyecto declarando nulo el Laudo de la Brea y Pariñas y solicitando que los campos de la Brea y Pariñas pasen a poder de la Empresa Petrolera Fiscal.
El Congreso en manos de la oposición, dio la ley 14596, que declaraba nulo el Laudo Arbitral, pero no se pronunciaba sobre el segundo punto.. Se buscaba ahora el retorno de los campos petrolíferos a poder del Estado.
En Julio de 1968 en medio de presiones de toda clase se iniciaron tratos con la IPC en palacio de Gobierno y el 13 de agosto se firmó en Talara la llamada Acta de Talara mediante la cual todos los campos petrolíferos pasaban a poder de la Empresa Petrolera Fiscal. La mencionada Acta fue firmada por Belaúnde, por el Presidente del Senado Carlos Manuel Cox y por el Presidente de la Cámara de Diputados Andrés Townsend Escurra, ambos apristas y por los altos funcionarios de la IPC.
Por fin se había terminado con el Problema de la Brea y Pariñas y el Perú de uno a otro confín estalló en manifestaciones de alegría
La IPC seguía en poder de la Refinería y se pactaron los precios que pagaría la IPC por el petróleo refinado en los campos ya en poder del Perú. El Presidente de la Empresa Petrolera Fiscal. Ing. Carlos Loret de Mola días más tarde denunció que faltaba un pagina en el contrato de precios. Esa fue la famosa Pagina Once. Se hizo un escándalo en torno a ella y sirvió de pretexto para que el 3 de octubre de 1968, el presidente Belaúnde fuera depuesto por el general Juan Velasco Alvarado Jefe del Comando Conjunto. Posteriormente se llegó a conocer que la pagina 11 sólo era una pagina en blanco.
El 9 de octubre el Presidente Velasco anunció en forma dramática, que en esos momentos fuerzas del ejército peruano, con acantonamiento en Piura, al mando del general Fermín Málaga Prado, estaban ingresando a Talara asumiendo el control de la refinería. Ese día fue designado como el Día de la Dignidad Nacional y así se eliminó para siempre el nombre de la International Petroleum en Co. en el Perú
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jueves, 2 de mayo de 2013
HISTORIA DE TALARA
LAS 200 MILLAS PERUANAS DEBATE
Opiniones sobre las 200 millas y la Convención del Mar
¿EL PERÚ DEBERIA ADHERIRSE A LA CONVENCIÓN DEL MAR?
La posibilidad de que el Perú firme la Convención del Mar (Convemar) alza voces tanto a favor
como en contra. Se dice que el Perú perdería 188 millas de mar territorial y que en las 12 millas
restantes, su soberanía y jurisdicción se verían seriamente afectados. GENERACION dialogó
con el reconocido experto en temas internacionales, César Arias Quincot, quien hizo un análisis
al respecto.
Posteriormente, el Ingeniero Víctor Mejía Franco, de la Comisión Patriótica para la Defensa del
Mar de Grau, añadió su propia visión del contenido de las respuestas del periodista Sr. Arias
Quincot, con el objeto que nuestros lectores tengan una impresión más clara de cuáles son las
dos líneas de pensamiento existentes acerca de las 200 millas del Mar Peruano y de la
conveniencia o no que el Perú ingrese a la Convención del Mar.
El Sr. Arias Quincot resume muy bien la línea de pensamiento “convencionista” es decir la del
sector preponderante en la Cancillería, que sostiene la idea que el Perú nunca tuvo ni tiene 200
millas de mar soberano, que la soberanía no es un concepto absoluto; que conviene al Perú
aceptar las 12 millas de mar territorial que ofrece la Convención del Mar y que en las restantes
188 millas el Perú gozaría de una soberanía relativa. Esta es la llamada “tesis zonista” derivada
de las ‘zonas” que establece la Convención del Mar dentro de las primeras 200 millas de mar
adyacente a los estados: a) Mar Territorial de 12 millas y b) Zona Económica Exclusiva de 188
millas. Y, finalmente, que adherir la Convención del Mar no contraviene el art.54 de la
Constitución vigente, que establece el dominio soberano del Perú en las 200 millas.
Algunos de los más conspicuos representantes de esta línea de pensamiento “convencionista”
son los doctores Alejandro Deustua, Antonio Belaunde Moreyra, Eduardo Ferrero Costa,
Alfonso Arias Schreiber Pezet, Javier Pérez de Cuellar, Juan Miguel Bakula, Vicealmirante Luís
Giampietri y Contralmirante Jorge Brousset Barrios.
Pero la corriente pionera, aquella que introdujo en el Perú la idea de un mar de 200 millas a lo
largo de todo el litoral se origino en el famoso Decreto Supremo No.781 del 1o de Agosto de
1947, que proclamo el dominio soberano del Perú en las 200 millas de mar adyacente. Por tal
razón se ha llamado el “padre de las 200 millas” al Presidente José Luís Bustamante y Rivero,
quien encabeza en nuestra historia la elite de prohombres que a lo largo de los años ha
sostenido la legitimidad y defendido la legalidad de aquella decisión soberana del Perú. La
relación de distinguidos juristas, diplomáticos y marinos que han hecho suya esta llamada
“tesis territorialista” ahora convertida en la Doctrina del Mar Territorial Peruano, incluye entre
otros a los doctores Andrés Aramburu Menchaca, Alberto Ruiz Eldredge, Julio Vargas Prada,
Juan Vicente Ugarte del Pino, Alfonso Benavides Correa, Vicealmirante Daniel Masías Abadía y
Contralmirante Hugo Ramírez Canaval.
En vía de confrontación de ideas, se presenta el dialogo sostenido entre el entrevistador de
“Generación” y el periodista Cesar Arias Quincot, en adelante “CAQ”; y a continuación de cada
respuesta del Sr. Arias Quincot, se ofrece la opinión del Ing. Víctor Mejía Franco, en adelante
“VMF”.
1) ¿Por qué el Perú debería adherirse a la Convención del Mar?
CAQ
: La Convención del Mar acepta 12 millas de mar territorial y 188 millas de zona económica
exclusiva, que para efectos prácticos viene a ser lo mismo que mar territorial, pues significa la
posesión por parte del país ribereño de los recursos vivos y no vivos de las aguas. Estos
aspectos son sumamente importantes para el país económicamente hablando.
VMF
: Es un error garrafal creer que el mar territorial y la zona económica exclusiva tal como las
concibe la Convención del Mar son “lo mismo” que mar territorial, tal como lo establecer la
Doctrina Peruana y la Constitución del Estado. Lo que el Perú ha proclamado ante el mundo y
ha convalidado con todos los requisitos y condiciones del derecho internacional público, es un
dominio marítimo soberano. Es decir una área de mar en la cual el Perú tiene derecho de
ejercitar a plenitud las tres atribuciones que definen la personalidad del Estado, a saber:
Dominio o propiedad sobre todos sus elementos constitutivos permanentes y sobre los que no
lo son, mientras se encuentren dentro del área marítima considerada; Soberanía o derecho a
ejercitar con carácter exclusivo toda la autoridad del Estado sin que pudiera haber alguna otra
autoridad que le sea superior o que pudiera limitar su carácter de autoridad suprema; y
Jurisdicción, o sea la facultad de aplicar sin limitaciones de ninguna clase toda su legislación
propia, comenzando con la Constitución del Estado.
Como puede apreciarse fácilmente, la Convención del Mar no permitiría que el Perú pueda
ejercer ninguna de las atribuciones antes mencionadas, lo cual significa que la supuesta
soberanía que dice gozaría el Perú en su dominio marítimo de 200 millas “para efectos
prácticos” seria solo una falacia, divulgada para “ayudarnos” a tragar el anzuelo.
2) ¿Qué aspectos negativos para el país presenta la Convemar?
CAQ
: Yo no le veo aspectos negativos. Lo que veo es que hay puntos polémicos. Eso se debe
a la educación deformada existente en el Perú. Los peruanos creen que el Perú posee 200
millas de mar territorial y esto no es verdad. La norma internacional jamás dijo algo semejante.
Lo que dijo es que el Perú posee 200 millas de dominio marítimo.
VMF
: Se ha estado tratando de deformar la verdad histórica e impedir se generalice en el Perú
la convicción que la Declaración de las 200 millas de mar soberano es una realidad jurídica, que
los peruanos debemos convertir en una realidad efectiva. Sin duda porque se quiere embutir al
Perú dentro de límites jurídicos y objetivos según conviene a las grandes potencias marítimas
que codician lo que el Perú tiene en su rico mar. No hay explicación lógica de como existen
peruanos que trabajen para que el Perú no logre alcanzar su gran destino de convertirse en un
país marítimo, que le corresponde por su estratégica posición geográfica y la enormidad de sus
recursos económicos. La Convención del Mar, en el caso del Perú, serviría para que nuestro
país, renunciando a la soberanía jurídica de que hoy goza, quede sujeto a la obligación de
compartir con otros países sus recursos marítimos, a cambio de nada.
3) Sin embargo, la Constitución peruana dice que estas 200 millas pertenecen al territorio
peruano y que son territorio peruano por sí mismas.
CAQ
: Mal dicho. Las 200 millas no son parte del territorio peruano. El Perú ejerce sobre esas
200 millas dominio marítimo, que es una cosa muy distinta.
VMF
: Según lo que expresa el Sr. Arias Quincot, los Constituyentes que hicieron la
Constitución de 1993 se expresaron mal. Y también se equivocaron los Constituyentes de 1979,
cuya Constitución coincidía íntegramente en cuanto a este punto. Pero aun así esta dicho: El
dominio marítimo (de 200 millas) es parte del territorio nacional. No es racional argüir hipótesis
contra lo que está claramente expresado en la Carta Magna. No pasan de ser interpretaciones
subjetivas que solo comparten quienes no quieren que el Perú ejerza en ese dominio marítimo
toda la fuerza de su derecho natural, de poseerlo en forma exclusiva y utilizarlo en beneficio de
su población.
4) Es decir, ¿eso de las 200 millas peruanas que nos enseñan en el colegio es una
ilusión?
CAQ
: Es una ilusión que solamente se la creen los niños y los ilusos. El Perú nunca tuvo 200
millas, no las tiene y seguramente no las tendrá. No como territorio peruano. Ejerce dominio
sobre ellas, con ciertas restricciones, sí. Pero no son territorio peruano. La Convemar ahora
otorga a los países 12 millas de territorio. Nada más.
VMF
: El Perú siempre tuvo un inmenso mar a su servicio. La precisión de 200 millas ha
resultado de la necesidad de cuantificar la dimensión de lo que en buena ley debería ser
dominio soberano del Perú, en base a sólidas razones científicas, geográficas y socio
económicas, que precisamente constituyen la base de derecho que legitima la proclamación del
dominio marítimo soberano del año 1947.
Entonces, el mar no tenía dueño y el Perú reivindico la anchura de 200 millas como su dominio
soberano, convalidando tal postura con todos los requisitos de las ciencias jurídicas para darle
vida legal al derecho posesorio invocado. No en vano el entonces presidente del Perú, Dr. José
Luís Bustamante y Rivero era un reputado jurista, quien más tarde llegaría a ser Juez de la
Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Por ello es que la definición del dominio marítimo como parte del territorio nacional es correcta.
Y el dominio que el Perú ejerce, por ser un dominio soberano no tiene restricción alguna. Muy
diferente es que el Gobierno de turno no tenga interés en defenderlo y permita que sea invadido
y depredado por quien quiera, pero esta situación es pasajera.
Que la Convemar otorgue o no otorgue 12 millas de mar territorial a los países que la suscriben
es un sinsentido, porque tal Tratado, de naturaleza únicamente reglamentaria, carece de
facultades para repartir o recortar territorios, y solo puede obligar a cumplir sus requisitos y
condiciones a los países que la adopten voluntariamente. Pero de ninguna manera a quienes
como el Perú tiene un patrimonio legítimamente adquirido que defender y un compromiso
consigo mismo de no aceptar más recortes territoriales.
5) Algunos aseguran que en estas 12 millas, el Perú tampoco ejercería soberanía
absoluta, pues tendría que hacerlo de acuerdo a las normas de la Convemar.
CAQ
: No puede ser de otro modo. Los tratados internacionales son así. De otro lado, negarse a
firmar la Convemar significa negarse a aceptar los efectos de la globalización mundial. El
mundo está globalizado. Entonces ¿qué habría qué hacer?, ¿levantar unos muros y decir estas
200 millas son nuestras?, ¿nadie se atreva a entrar? Ese concepto de soberanía cerrado es
obsoleto. El mundo ya cambió. La tecnología ha cambiado completamente las cosas. La
riqueza ahora se encuentra en la tecnología precisamente. Los países son más importantes y
ricos mientras más tecnología tienen. Lo que debe hacer el Perú es adaptarse al mundo
globalizado y jugar de acuerdo a sus reglas. No le queda otra.
VMF
: Claro, si el Perú adhiere la Convención del Mar tiene que sujetarse a sus reglas, y ello
supone que habría renunciado a su propia legislación sobre el mar. Por tanto, habría perdido la
soberanía que actualmente ostenta en aras de una soberanía restringida que es lo que la
Convemar ofrece.
Si no acepta la Convención del Mar, el Perú seguiría siendo exactamente igual como ha sido
desde 1982 en que se aprobó la Convención del Mar hasta ahora: no ha pasado nada y el Perú
conserva todas las facultades necesarias para usar y explotar el mar de 200 millas sin
compromiso de ceder nada a nadie. Simplemente esta en todo su derecho de regular el ingreso
y explotación por terceros, facultades completamente normales de cualquier Estado soberano
con respecto a las áreas bajo su dominio. No hay más.
El señor Arias Quincot sostiene una suerte de determinismo fatalista en el sentido que el Perú
debe ceder, “porque el mundo está globalizado”. En realidad, el mundo se ha globalizado en
solamente unos cuantos aspectos tales como la ciencia, la tecnología y las comunicaciones.
Todo lo demás sigue siendo igual, por más que se estén formando bloques políticos y
comerciales, pero los países que llegan a tales acuerdos lo hacen (o deben hacerlo) de acuerdo
a sus respectivos intereses nacionales. Nadie cede nada si no es en condiciones de
reciprocidad.
6) ¿Es cierto que se convertirían las 188 millas en un condominio marítimo multinacional
sujeto a un régimen en el cual las disposiciones de la Convemar, no de la ley peruana,
regirían los derechos y obligaciones de los Estados, incluido el Perú?
CAQ
: No es así del todo. Esas 188 millas no serían territorio peruano, pero el Perú ejercería
jurisdicción y soberanía, sin contradecir por supuesto las normas y leyes de la Convemar. No
olvidemos que la Convención es un convenio internacional. La Constitución peruana es un
conjunto de leyes aplicables sólo para el Perú.
VMF
: Yo contestaría en sentido afirmativo toda la pregunta del entrevistador. Efectivamente, si
el Perú ingresara a la Convención del Mar, por el mismo hecho, habría renunciado a su régimen
marítimo independiente y soberano para adoptar las disposiciones de un reglamento
internacional. Esta reglamentación internacional por su origen y su carácter responde a
mecanismos administrativos propios de una organización multinacional. Por tratarse de un
tratado internacional, sus normas tendrían jerarquía superior a la ley peruana, con lo que el mar
peruano quedaría sometido a un condominio internacional. Esta circunstancia es evidente y es
absurdo negarla o tratar de considerarla normal. Es lo más anormal del mundo perder
voluntariamente lo más caro para un pueblo: su independencia y soberanía nacional. Solo
podría explicarse en un supremo estado de necesidad, que no es el caso del Perú con las
inmensas riquezas que posee nuestro mar.
7) ¿Qué tan seria es la afirmación de que el Perú vería amenazadas sus posibilidades de
defensa nacional en caso de ataque o de invasión armada por mar o aire e incluso por
actos de espionaje?
CAQ
: El Perú en realidad nunca ha ejercido soberanía real y concreta sobre las 200 millas.
Ningún país, en realidad. Para hacerlo, habría que tener las 24 horas del día a una gran
cantidad de policías, buques de guerra, etcétera, resguardando los límites. ¿Qué pasa si a
Estados Unidos se le ocurre instalar un portaaviones en la milla 190, en la que el Perú
supuestamente ejerce soberanía? No pasa nada. Es más, ni siquiera nos vamos a enterar de
que está ahí.
VMF
: El estado actual de la tecnología permite la vigilancia sin necesidad de tener la cantidad
de policías, barcos y aviones a que se refiere el entrevistado. El Perú podría, si tuviera voluntad
política para ello, tener sus 200 millas de mar territorial adecuadamente vigiladas. Su respuesta
a una posible invasión, como es natural, dependería de las características de la misma, pero sin
duda se podría tener la piratería y la depredación pesquera bajo control.
8) ¿El Perú debería otorgar a los países sin litoral el derecho al libre tránsito, como lo
estipula la Convemar?
CAQ
: Claro que sí. Eso mismo ocurre ahora. Un barco carguero que viene de Chile y va hacia
Panamá, transita por la milla 185 o 150, que supuestamente es territorio peruano. Y no pasa
absolutamente nada. No podemos poner barcos de guerra para impedir el libre tránsito a los
demás.
VMF
: El señor Arias Quincot no ha contestado la pregunta, que se refiere a si el Perú debe dar
a los países sin litoral, derecho de libre tránsito a través de su territorio continental para que
puedan alcanzar el litoral. Ejemplo, si el Perú debe conceder a Bolivia libre tránsito para que
atraviese todo el Perú y pueda llegar al mar. Conceder tal derecho a un país cualquiera
implicaría una cesión de soberanía completamente inadmisible. Si el Perú llegara a aceptar la
Convemar, no solo declinaría su soberanía en el mar, sino también en su territorio continental,
un verdadero despropósito.
9) ¿La Convención del Mar afectará de algún modo la decisión que tome la Corte de La
Haya en torno al diferendo marítimo con Chile?
CAQ
: Si el Perú no firma la Convemar, sí, seguramente va a afectar. Cuando uno lee el reclamo
peruano ante la Corte de La Haya, se advierte que este reclamo se basa en la Convención. La
pregunta que podría hacerle la Corte al delegado peruano es "bueno, y si ustedes no aceptan la
Convención, ¿por qué basan su reclamo en el texto de la misma?" Chile también reclama 200
millas y sin embargo ya firmó la Convención.
VMF
: La Demanda planteada hasta ahora no se basa en la Convención del Mar, puesto que el
Perú no es parte de la Convemar, tan solo se refiere a ella como pauta de comparación. Esto
no quiere decir que me parezca bien. El Perú ha cometido un grave error en referirse a la
Convención del Mar para cualquier efecto, sin necesidad alguna, y sospecho que quienes
redactaron el documento lo hicieron maliciosamente, con la finalidad que tal redacción pueda
ulteriormente llevarnos a aceptar la Convemar para ‘darle más fuerza” al planteamiento
peruano. Sería un error mortal, precisamente porque entonces la Corte tendría un instrumento
aceptado por ambas partes, por cuyo merito la controversia se resolvería de acuerdo a sus
disposiciones, y no en base a la jurisprudencia internacional, que favorece al Perú.
10) ¿Cuál espera que sea la decisión de la Corte de La Haya respecto a la Demanda
planteada por el Perú?
CAQ
: Yo espero que sea positiva para el Perú. En este caso, creo que tenemos la razón, más
allá de nacionalismos o patrioterismos. Los chilenos argumentan que hay ciertos tratados que
son de límites, pero no es así. Son tratados comerciales nada más.
VMF
: Todos los peruanos esperamos que la demanda planteada sea favorable para nuestro
país. Pero una cosa es el deseo y otra la realidad. Si la demanda no se termina de plantear
bien, por mucha razón que pudiéramos tener, los resultados pueden sernos adversos. Para
estar seguros de ganar, primero asegurémonos que la demanda sea inmejorable. Yo creo que
el Perú tiene base jurídica más que suficiente y que debe ganar la demanda, salvo traición.
Por: Víctor Mejía Franco, 31 de Octubre del 2008.
jueves, 19 de abril de 2012
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