LA
CREACION DE LA PROVINCIA DE TALARA EN EL AÑO 1956
Cuando gobernaba constitucionalmente el general Odría, varias
poblaciones de la llamada zona petrolera, habían alcanzado un apreciable
desarrollo.
Máncora, era una caleta que tenía un inusitado movimiento y su población
había crecido en forma apreciable a causa del boom pesquero.
Lobitos, era el más importante centro industrial después de Talara en
cuanto a la explotación petrolífera y también El Alto había elevado en modo
apreciable la población.
En el Congreso había una representación socialista muy activa y
batalladora constituida por el senador Luciano Castillo y los diputados Ricardo
Cáceres Cherre, Juan Aldana y Víctor Zavala Vilela.
Ese grupo de congresistas se ocupaban de buscar solución a los problemas
de la zona petrolera y fueron también los que tomaron la iniciativa para elevar
de categoría política a varios de sus caseríos.
Fue así como el 17 de marzo de 1955 se promulgó la Ley 12217 que creaba
los distritos de Máncora, Lobitos y El Alto, por participación del distrito de
Máncora que era muy extenso. La Ley es la siguiente:
Ley 12217
El Congreso ha dado la Ley siguiente:
El Congreso de la República Peruana.
Ha dado la Ley siguiente:
Artículo
1°.- Divídase el actual distrito de Máncora de la provincia de Paita, del
departamento de Piura, en los distritos de “Máncora”, “Lobitos” y “El Alto”,
cuyas capitales serán los pueblos de sus mismos nombres.
Artículo 2°.- El caserío denominado “Los Órganos”, formará parte, como
anexo, del distrito de “Máncora” y los caseríos de Restín y Cabo Blanco,
pertenecerán al distrito de “El Alto”.
Artículo 3°.- Los límites del distrito de Máncora, serán los siguientes:
por el Norte una línea que comienza en la desembocadura de la quebrada de
Máncora en el mar, conocida como quebrada de Fernández; continuando aguas
arriba hasta un punto a 1200 metros
del oeste del poblado Cerezal; por el este, desde el punto anterior, la línea
baja por la divisoria de aguas hasta cerro Serrano; por el sur, una línea
geográfica que del cerro Serrano va a
terminar al borde del océano, en punta Verde; y por el oeste el litoral
comprendido entre punta Verde; y la boca de la quebrada Fernández, donde
comenzó esta delimitación.
Artículo 4.- Los límtes del distrito de “Lobitos” serán los siguientes:
por el norte; la línea que desde la
playa, frente a la bifurcación del camino carretero de Lobitos a Restín y el
camino a quebrada Verde, se dirige al este, hasta el cerro Coyonitas; por el
este y sur, la línea que desde el cerro Coyonitas corre al oeste para cortar la
quebrada Merino por la pampa del Cardo y
por el divortium aquarum que
separa las quebradas “Aguas de las Palomas” y quebrada Honda; siguiendo el
lindero en dirección del mar por el divortium aquarum entre quebrada Media y la
parte baja de la quebrada Honda hasta punta Capullana y el punto situado al
norte del pueblo de Lobitos, frente a la bifurcación de los caminos ya mencionados, desde donde se comenzó el
lindero norte.
Artículo 5.- El distrito de “El Alto” tendrá los siguientes límites: por
el norte una línea que de punta Verde, a orillas del mar, corre al este hasta
terminar en cerro Serrano, pasando inmediatamente al Norte del lugar conocido
con el nombre de Pozo del cabo Blanco por el Este; del cerro Serrano baja la
Línea Sur por los Cerros “Tigre” y “Buitre”, hasta el cerro Mirador, desde cuya
elevación nace la quebrada Honda. De este último punto sigue el cerro del Cardo
y sucesivamente al cerro Coyonitas; por el sur una línea que del cerro
Coyonitas, va hacia el mar pasando por la bifurcación del camino carreterao
entre Lobitos y Restín y el camino de herradura que por el Hualtacal se dirige
a la quebrada Verde; y por el oeste la parte del litoral comprendida entre el
punto donde termina el lindero sur de este distrito y punta Verde.
Comuníquese al poder Ejecutivo para su promulgación.
Casa del Congreso en Lima, a los dos días del mes de marzo de mil
novecientos cincuenta y cinco.
Hector Boza, presidente del Senado. Eduardo Miranda Sousa presidente de
la Cámara de Diputados. E. Fontcuberta, senador secretario. José Valdivia
Manchego, diputado secretario.
Al Señor Presidente Cosntitucional del República.
POR TANTO; Mando se publique y cumpla.
Dado en la Casa de Gobierno en Lima, a los dicecisiete días del mes de
marzo de mil novecientos cincuenta y cinco.
Manuel A.Odría. Augusto Romero Lobo.
El presidente del Senado, era el mismo Ingeniero Héctor Boza, que 41
años atrás, es decir en 1914 cuando era muy joven había hecho la mesura de los
campos de la Brea y Pariñas con el Ingeniero Alberto Jochamowitz, y habían
encontrado que no existían 10 pertenencias por las que habia estado tributando
la London, sino 41,614 pertenencias.
En 1955 la empresa norteamericana IPC se encontraba en pleno auge,
iniciando tratos con la Lobitos para adquirir el 50% de sus propiedades, sobre
todo alentada por la ley de Petróleo 11780 del 12 de marzo de 1952. La Lobitos
explotaba las llamadas concesiones Lima.
Por fin, el 15 de mayo de 1957, el gobierno de don Manuel Prado y su
primer ministro Pedro Beltrán Espantoso, dueño del diario limeño “La Prensa”,
dan la resolución suprema, por la cual se autorizaba a la Compañía Petrolera
Lobitos a vender el 50% de accionariado a la IPC.
La transferencia se hizo ante el notario de Lima don Daniel Cépedes el
22 de mayo del mismo año de 1957 y a fin de mes se daba una resolución
ministerial, aprobando la venta. El Gobierno cobró por impuestos a las
transferencias 750.000 dólares.
Era director general de la empresa Lobitos J.A.B. Lawson y ocupaban
cargos de directores, los peruanos Enrique Montero Muelle, Carlos Rizo Patrón y
el Ing. Felipe Thorndique Beltrán, pariente del premier y también accionista
de “La Prensa”. Por eso todo se hizo muy
rápido.
Por entonces se había reiniciado en el parlamento, en la prensa nacional
y en la opinión pública, un encendido debate por la cuestión del petróleo. De
Beltrán eran conocidas sus inclinaciones a favor de las compañías extranjeras,
lo que hizo blanco de muchos ataques en el Congreso.
Casi exactamente un año más tarde de la creación de los distritos de
Lobitos y de El Alto, se creó la provincia de Talara.
Un año antes, el diario “Hechos” que se editaba en Piura había
trasladado sus oficinas y talleres a Negritos. Como lo hemos dicho, la primera
intención fue que el diario tuviera como sede Talara, pero como la IPC no lo
permitió, se principió a editar en Negritos.
Desde el principio, todo el accionar y las campañas de “Hechos” se
dirigieron a la creación de la provincia de Talara con capital Negritos. Esto
último por que se suponía que Talara era en realidad un campamento bonito de la
IPC, y que esta no iba a permitir que eso sucediera.
Dos de los propietarios de “Hechos”, Reynaldo Moya y Félix Miranda eran
muy amigos del diputado Felipe García Figallo, de Sullana, con el cual se
conversó la forma de hacer realidad el proyecto, pero tanto el parlamentario
como el alcalde distrital de Pariñas Francisco Seminario, opinaba que Talara
debía ser la capital de la provincia por crear.
García Figallo era muy amigo del presidente Odría y también del
ingeniero Héctor Boza, presidente del Senado, los cuales ofrecieron todo su
apoyo.
Felipe García pertenecía a la mayoría parlamentaria, pero en este caso
contó con el apoyo entusiasta del grupo parlamentario socialista de Piura.
El periodo constitucional del
presidente Odría estaba llegando a su fin y ya se habían convocado a elecciones
presidenciales y de Congreso, en las que triunfaría don Manuel Prado.
El proyecto de la creación de la nueva provincia, no dio motivo en las
Cámaras a mayores debates, ni oposición.
La Ley 12649 dice:
EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
Por cuanto:
El Congreso ha dado la ley siguiente:
El Congreso de la República Peruana.
Ha dado la ley siguiente:
Artículo 1°.- Créase en el departamento de Piura, la provincia de Talara
y la capital será Talara.
Artículo 2°.- La provincia de Talara que se crea en el artículo anterior
estará integrada por los distritos siguientes: Pariñas, La Brea, Máncora y El
Alto.
Artículo 3°.- Los límites de esta nueva provincia serán los siguientes:
Por el norte, la quebrada de Máncora, conocida con el nombre de quebrada de
Fernández, desde su desembocadura en el mar, hasta un punto situado a mil
doscientos metros al oeste del poblado El Cerezal; por el Este una línea que parte del punto anterior y corre en
dirección Sur, pasando por los cerros Serrano, Tigre, Buitre y Mirador para
continuar por el lindero que separa las provincias de Paita y Sullana, hasta
llegar a la cota 203, al sur del Agarrobal; por el sur la línea que partiendo
de la cota 203 se proyecta en dirección
Oeste pasando por la cota 198 en el cerro Capullana y por la cota 52 para terminar
en la playa, en un punto situado a
siete kilómetros al Norte del caserío denominado Las Garzas, y por el oeste el
mar, desde este último punto hasta la desembocadura de la quebrada de Máncora,
lugar donde comenzó esta delimitación.
Comuníquese al Poder Ejecutivo para su promulgación.
Casa del Gobierno en Lima a los treintiun días del mes de enero de mil
novecientos cincuentiséis.
Hector Boza, Presidente del Senado; Carlos Rodríguez Pastor, primer
vice- presidente de la Cámara de Diputados. Eduardo Fontcuberta, senador
secretario. Fermín Carrión Matos, Diputado Secretario.
Al Señor Presidente
Constitucional de la República.
Por Tanto.
Mando se publique y cumpla.
Dado en la casa de Gobierno en Lima, a los dieciséis días del mes de
marzo de mil novecientos cincuentiséis.
Manuel A. Odría.
Augusto Villacorta.
La inauguración de la nueva provincia se efectuó el 5 de mayo en solemne
ceremonia organizada por el alcalde distrital don Francisco Seminario Morales
que sería también el 1er alcalde provincial.
Era prefecto interino, el general de brigada Carlos Herrera Lynch, que
concurrió al acto en representación del presidente Odría, declarando inaugurada
la provincia de Talara, contestando con palabras de agradecimiento el alcalde,
tras de lo cual se brindó por la prosperidad de la naciente provincia y se firmó el Acta, por las autoridades y
presentes.
El concejo provincial, bajo la presidencia de don Francisco Seminario
Morales se inauguró el 7 de junio del mismo año. Meses más tarde le sucedería
el Dr. Manuel Llanos Franco.
Subprefecto, fue nombrado el señor Esteban Revilla Llerena, juez Civil y
Penal el Dr. Carlos Loayza, Fiscal el Dr. Ismael Bravo Arenas. De Párroco
seguía Monseñor Luis Pacheco Wilson.
En 1956 se convocaron a elecciones generales para ser llevada a cabo el
3 de junio.
Los últimos meses del gobierno de Odría fueron muy agitados
políticamente. Tan pronto se inició el proceso eleccionario, se presentaron
como candidatos el Ing. Hector Boza, el
General Carlos Miñano, exministro de Guerra; el Ing. Fernando Belaúnde Terry,
el Dr. Luciano Castillo y don Manuel Prado, para un segundo periodo. Pero
cuando se desarrollaba la campaña
electoral, Prado sufrió una trombosis coronaria que lo obligó a someterse a una
delicada operación quirúrgica en Estados Unidos. Se pensó que estaba fuera de
carrera, pero sus allegados insistieron en su postulación. El partido aprista
se encontraba una vez más fuera de ley. Luego apareció la candidatura de don
Hernando de Lavalle.
A fines de abril, habían inscrito su candidatura Prado, Belaúnde,
Lavalle, Miñano, Boza y Carlos Miró Quesada. Luciano Castillo que había
iniciado una activa recolección de firmas en el departamento de Piura, no llegó
a alcanzar las 20.000 que eran necesarias de acuerdo a la Ley Electoral. De esa
forma perdió la postulación presidencial y también la de senador en la que
tenía mayor opción. El 6 de mayo
declinaron sus candidaturas Miñano, Boza y Miró Quezada y se plegan a Prado.
Odría apoyaba la candidatura de Prado y
como parecía que el contendor más peligroso era Belaúnde se trató de impedir su
inscripción en el Jurado Nacional de Elecciones, pero en un mitin que realizó
el 1° de junio, obligó a su inscripción. Los apristas entraron en tratos con
Prado para apoyarlo y el 16 de junio se firmó el llamado Pacto de Monterrico
por el cual los votos apristas se volcarían a Prado. Las elecciones se
postergaron para el 17 de junio. Cuando
se iniciaron los escrutinios que favorecían a Belaúnde, Odría impartió la orden: “Hay que apoyar a Prado”.
Al final el JNE dio: Prado 568.057, Belaunde 458.248 y Lavalle 224.618. En
Piura como senadores fueron elegidos el Dr. Guillermo Gúlman, aprista y Enrique
Verdeguer de la UR. Como diputados resultaron electos, Carlos García, Teodoro
Flores y Florencio Portocarrero por la UR por el Movimiento Democrático
Pradista: Abásolo Rázuri, Marco Antonio Garrido Malo, Juan Palma Trelles,
Hernán Pasapera Ahumada, Carlos Taiman Villar, Samuel Torres Olave y Carlota
Ramos de Santolaya. Los socialistas no tuvieron
representación en esta oportunidad.
El club Atlético Torino, es sin duda la institución mayormente vinculada
e identificada con el deporte de Talara.
En el fútbol, Torino es Talara.
La iniciativa para fundar esta prestigiosa institución, correspondió a
Cosme Maldonado Luna, más conocido como “el serrano”, que en la noche del 20 de
marzo de 1957, reunió en su vivienda de la avenida H- 44 a un grupo de
vecinos para formar un equipo, sin mayores pretensiones, con el cual pudieran
satisfacer sus aficiones futbolísticas y eventualmente competir los fines de
semana con otros equipos ya existentes y por lo tanto más cuajados.
El novel equipo se inscribió en segunda división, pero tal fue el amor y
entrega que pusieron sus jugadores y dirigentes que desde el primer año resultó
campeón, conducido de la mano por su primer presidente que fue también Cosme
Maldonado, su fundador.
A partir de entonces, el Torino siempre militó en primera división y en
el lapso de 13 años, en los años de 1963, 1965 y 1967 fue campeón de primera
división.
El año 1970 marca un hito de
grata recordación, no solo para el club sino también para Talara. El campeonato
provincial se tenía que definir con otro equipo también de mucho prestigio y de
gran hinchada. Se trataba del Sport Blondell al cual venció por 1-0 en un
encuentro que por muchos fue recordado, y que se decidió gracias a la intervención
de “la mosca” Ojeda.
A partir de entonces, todo fue una carrera triunfal. El primer escollo
que encontró fue al Alianza de Sullana, equipo poderoso de esa provincia y que
conjuntamente con el Jorge Chávez eran los que representaban el poderío de la
Perla del Chira. Ganó por 2-0 y se coronó campeón departamental.
Para lograr la representación regional, tenía que disputar el título con
el Sport Ferrocarril, representante del departamento de Tumbes, que la verdad
no era un contrincante serio y al cual venció por un contundente 13-0. Esos
resultados dicen por sí, lo que pasó en la cancha.
Las finales se disputaron en Lima y allá el “Torino” tuvo que enfrentar
al Club “Ocopilla” de Huancayo, al cual venció el 6 de mayo sin atenuantes.
De esa manera llegó a la división profesional donde tuvo altibajos y en
1973 tuvo que retornar a su liga al perder la categoría.
Eso no desanimó al equipo, que en 1974 volvió a disputar la Copa Perú y
el 22 de diciembre, derrotó al otro finalista el “Huracán” de Arequipa. Pese a
haber campeonado, no pudo el Torino militar en la División Profesional, porque
para el año 1975 la Federación Nacional, dejó sin efecto el descenso, y
lógicamente tampoco hubo ascenso.
El año 1977, hace el Torino otra campaña triunfal y
el 9 de octubre de ese año se encontraba en Lima disputando las finales con el
A.D.T. de Tarma al cual venció y se coronó campeón de la Copa Perú por tercera
vez.
En la división profesional se mantuvo hasta 1979 en que hizo una campaña
de muy bajo rendimiento, en tal forma que el 2 de diciembre de ese año, se tuvo
que jugar la baja con Juventud La Palma de Huacho al que venció por 2-0
permaneciendo en la división rentada.
El año 1980 fue muy diferente. El club contrató los servicios de Diego
Agurto que convirtió al equipo en un cuadro poderoso que logró nada menos que
el subcampeonato de la división profesional y eso le dio derecho a competir por
la copa “Libertadores”. A partir de entonces Diego Agurto estuvo muy vinculado
al Torino.
Pero el Torino, siempre ha dado muestras de ser muy irregular. Muchas
veces en un año determinado logra resonantes triunfos y el año siguiente todo
es derrotas y descalabros, pero siempre tiene la capacidad de rehacerse. Fue
así como en noviembre de 1981, Torino disputaba con UTC de Cajamarca la baja y
cuentan que el presidente del club cajamarquino Pelayo Urquiza, amenazó al
arbitro, revolver en mano, si su equipo perdía. El encuentro terminó con 0-0
pero el juez dio 5 minutos adicionales y fue entonces cuando al Torino le
hicieron el gol que lo llevó a la baja.
Pero, en 1982, el equipo se rehace y nuevamente gana la Copa Perú. Era
la cuarta vez que lograba tal trofeo. Como siempre y como si el Torino tuviera
que cumplir con un ciclo fatal, volvió pronto a perder la categoría profesional.
Pasaron vario años, hasta que en 1994 Torino volvió por sus fueros y
tras de sortear los primeros escollos en las disputas provinciales y
departamentales, vinieron los encuentros con equipos regionales, nuevamente
bajo el comando de Diego Agurto, que dejó su residencia en el Callao, para
conducir al equipo de triunfo a triunfo, hasta lograr por 5ta vez la Copa Perú.
Al vencer en forma categórica al Garcilaso del Cuzco, el 29 de enero de 1995.
Pero en Talara no solo ha brillado el Atlético Torino. Entre los
talareños hay verdadera pasión por el fútbol.
Los aficionados se reunían en gran cantidad todos los domingos en el
Estadio de tribunas de madera construido en 1931 en la calle Mil. Allí
protagonizaron ardorosos encuentros el Blondell, el Liberal, Chorrillos,
Melgar, Gaillard y Pardón. Al Torino se
le conocía como el “Taladro” del norte.
En 1968 era el Sport Chorrillos el cuadro más poderoso de Talara en
forma tal que logró llegar de finalista en el torneo de la Copa Perú,
disputando al ascenso con el CNI de Iquitos, que fue el que ganó el ascenso.
Inolvidable también esa mañana en que el representativo de Sullana, que
se acababa de consagrar campeón nacional
de 1936, vino a Talara para disputar un encuentro con una selección provincial,
quedando los campeones clamorosamente derrotados por 6 0.
Fueron decenas los futbolistas que en su momento contaron con el fervor
y la adhesión popular. No se podría mencionarlos porque la lista a pesar de ser
larga podría pecar de injustas omisiones.
Estando gobernando Odría, se dio el 12 de marzo de 1952 una nueva Ley de
Petróleo con N° 11780. Después de cinco
años de promulgada esa Ley, la IPC consideró que le convenía mejor adaptarse a
la nueva ley y salir del Laudo de 1922; para el efecto, el gerente general de
la IPC Jack Ashorth y su representante legal el Dr. Eduardo Elejalde Vargas,
presentaron el 8 de agosto de 1957 un recurso ante el Ministerio de Fomento,
pidiendo suscribir con el Estado Peruano, un
contrato bilateral, en reemplazo del régimen acordado por el Laudo de
Paris de 1922, para así adaptarse a la Ley N° 11780.
Decía la IPC que en 1924 había adquirido la propiedad del suelo y del
subsuelo o zona mineralizada lo cual también le había sido reconocido por el
Laudo y como se había dado la Ley de Petróleo 11780 y su Reglamento, en cuyo
artículo 338°, se autorizase pasar de un régimen anterior al de la nueva
Ley, solicitaban se le admitiera la adaptación
al nuevo régimen, en cuya virtud cederían al Estado el subsuelo o zona
mineralizada, convirtiéndose en concesionaria de su explotación. También
puntualizaba que seguiría siendo propietaria del suelo.
Se trató en esta oportunidad, en hacer comulgar al Congreso, al Gobierno
y al país entero con ruedas de molino.
Aparentemente, lo que se planteaba era muy conveniente para el Perú, que
tanto había luchado por la reivindicación del subsuelo, pero la situación en
1957 era muy diferente a la del año 1922, pues en ese lapso se había explotado
la riqueza petrolera hasta los límites del agotamiento y ya los campos
petrolíferos eran en mayor parte solo huecos.
De acuerdo al Laudo, la IPC era propietaria del suelo y del subsuelo a
perpetuidad, con derecho a explotarlo y refinar petróleo obtenido, pero también
tenía que pagar impuestos a perpetuidad como propietaria.
LA IPC se desprendía de la propiedad del subsuelo para convertirse en
concesionaria del mismo, para su explotación y refinación del petróleo a plazo fijo
por 40 años es decir, hasta 1997, con derecho a prórroga, si le convenía. Es
decir que se aseguraba la explotación del subsuelo, pero solo hasta cuando
existiera petróleo. Con mucho sentido de la oportunidad, se reservaba el suelo,
que como era dable suponer, que con el correr de los tiempos no perdía su valor
como el subsuelo, sino más bien lo acrecentaba. Todo eso era lo que pretendía.
El pedido de la IPC, cayó mal en los medios políticos, periodísticos y
en la opinión pública, obligando al sector oficial a proceder con mucha
cautela, pues al revivirse los malos días del Laudo de 1922, la opinión pública
estaba muy sensibilizada y mal predispuesta para con la IPC.
En noviembre de 1957 estaba al frente del Ministerio de Fomento y Obras
Públicas el piurano Federico Hilbck, que era el que tenía que decidir.
El 18 de noviembre del mismo año, se emitió la Resolución Suprema N° 49,
por la cual se resolvía, no admitir la solicitud, para la adaptación de los
campos de la Brea y Pariñas a la nueva Ley del Petróleo.
Expresaba el ministro en la resolución suprema, que en virtud de la
nueva Ley del Petróleo, era potestativo del Estado, admitir o denegar las solicitudes de
adaptación, y que de acuerdo al estudio económico realizado por la Dirección de
Petróleo, se desprendía, que no era conveniente para los intereses del Estado,
la adaptación que se pedía.
El área que la IPC tenía sujeto al régimen especial del Laudo de 1922
era de 166.456 hectáreas,
sobre las que tenía que pagar impuestos.
En 1957, el seguir siendo propietaria del subsuelo, aún en zonas que no
eran productivas, resultaba costoso para la IPC, porque sobre ellas tenía que
tributar.
La IPC no se quedó tranquila, y más tarde el año 1959, cuando Beltrán
asume el cargo de ministro de Hacienda y de Premier, vuelven a pedir, su
incorporación a la Ley N° 11780, pero por entonces en el Perú se vivía un
estado de agitación contra la IPC.
El Perú, desde los tiempos del presidente Bustamante y Rivero, había
reivindicado la soberanía marítima del
Perú, hasta las 200 millas
marítimas y por lo tanto, no solo los
recursos ictiológicos eran materia de su control, explotación y conservación,
sino también otra clase de riquezas como el petróleo.
Exploraciones preliminares habían llegado a establecer, que frente al
departamento de Piura, en el zócalo o plataforma continental, había
petróleo. Por ese entonces la IPC había
estado haciendo exploraciones en el desierto de Sechura y no encontró petróleo
sino gas. La concesión que se dio a la IPC, produjo candentes debates en el
Congreso y en la prensa, pues se
desconfiaba mucho de la empresa norteamericana.
Por
Resolución del Ministerio de Minas y Petróleo de fecha 22 de agosto de 1958, se
declaró abierta la licitación para la explotación del petróleo en el zócalo
continental y se fijaron normas en cuanto a impuestos a pagar y las regalías.
En 1959, la Belco Corporation, adquirió las acciones que en el zócalo
continental tenía la empresa particular Petrolera Peruana, que tenía como
presidente del directorio a Carlos Rizo Patrón, pariente cercano a Pedro
Beltrán.
Esta operación de transferencia fue un verdadero escándalo, pues a los
pocos días que la Petrolera Peruana lograba la concesión, se la pasaba a la
Belco, gracias al decreto supremo que lo autorizaba. Por esos años, Pedro
Beltrán movía a un grupo de políticos y
empresarios sin escrúpulo, que lograban la concesión de lotes petroleros, no
para explotarlos porque no tenían capitales, sino para transferirlos a empresas extranjeras por cuantiosas sumas de
dinero. Era pues un inicuo y sucio negocio.
La Belco introdujo una novedosa
tecnología en la explotación del petróleo en el mar, montando plataformas marítimas,
donde levantaban los castillos para perforar bajo el agua. Por primera vez se
extraía petróleo en el zócalo. Era en realidad la única empresa que por mucho
tiempo se aventuro a sacar petróleo en el mar y logró gran éxito pues en 1970
producía 33.000 barriles diarios.
La Belco Petroleum Corporation Of Perú, se inició con un capital de $
5.000.00 pero el 16 de marzo del mismo año lo había elevado a 300.000 dólares. La Belco tenía su sede en
la 3era avenida de Nueva York y operaba de acuerdo a las leyes del Estado de
Delaware. Su capital autorizado era de 10 millones de dólares, la mitad del
cual pertenecía a la familia de Arthur Belfer.
La vendedora, empresa Petrolera Peruana S.A. había nacido el 7 de agosto
de 1952 con un capital de 25 millones de soles de los que solo se habían pagado
S/. 6'150.000.00.
En base a la cláusula preferencial del reglamento de la Ley del Petróleo
que concedía preferencia a los empresarios nacionales, logró un lote llamado
“El Mirador”, entre Amotape y el distrito de La Brea, donde había perforado 15
pozos de los cuales, 11 les habían resultado productivos, habiendo extraído 521.827 barriles de
petróleo.
Los directivos de la empresa Petrolera Peruana S.A. conocieron que la
Belco estaba interesada en hacer exploraciones en el Zócalo Continental, y fue
así como adquirieron un lote frente a Talara y poco después, el 14 de mayo de
1959, con resolución suprema Nº 30 que firman Prado y su ministro de Hacienda
Augusto Thorndike, se autoriza el contrato transferencia. El ministro era
pariente muy cercano de Pedro Beltrán. El contrato de transferencia fue
suscrito el 21 del mismo mes de mayo, ante el notario Ricardo Fernandini Arana,
de acuerdo al cual se vendía una concesión en “Mirador”, cuatro concesiones del
lote “Litoral” en el Zócalo Continental de Talara y 12 concesiones en la selva, en el lote “Montaña”. Las
concesiones transferidas en el departamento
de Piura abarcaban 13.025 hectáreas
y su valor pactado fue de 575.000 dólares.
“El Comercio” de Lima se ocupó mucho de esta maliciosa transferencia y decía que muchos
empresarios peruanos adquirían
concesiones con el ánimo de especular, al transferirlas a empresas extranjeras.
Muchos años más tarde, en 1966 se formó una comisión parlamentaria que la
integraba el diputado piurano, Luis Carnero Checa. El 23 de enero de 1967 la
comisión emitió dictamen en el sentido de que la transferencia se había hecho
de acuerdo a Ley. Entre los firmantes por mayoría estaba Carnero Checa. En el
informe de minoría se afirmaba que el
contrato de transferencia era nulo.
Todas estas maniobras de la concesión de lotes se hacia en Lima,
mientras que en Talara los pacíficos vecinos y los trabajadores, ignoraban el
tráfico que se hacía con sus grandes riquezas, que iban a enriquecer y repletar
los bolsillos de los avisados empresarios limeños.
Como la Belco no tenía refinería, su petróleo era tratado en la que
tenía la IPC, con lo cual, esta también resultaba ganando. Hasta 1966, la Belco
había invertido $ 16.500.000.00 y lógicamente había extraído mucho más.
El 12 de diciembre de 1955, la balsa de totora llamada “La Cantuta”
partió de Talara tratando de emular la hazaña de la balsa “Kon Tiki” de Thor
Heyerdahl, es decir, llegar a la Oceanía. Se trataba de demostrar que los
antiguos peruanos habían podido llegar a
ese continente en sus frágiles naves, hechas de palo de balsa amarradas con
cabuya y usando una vela latina como nuestros antepasados. Partieron de Talara
y no del Callao como lo habían hecho otras naves similares, porque en
Talara habían encontrado grandes
facilidades en los astilleros de L. Kanemberg para construir la balsa. Los
talareños les tributaron una calurosa y entusiasta despedida desde la playa.
Los tripulantes eran cinco y entre ellos una mujer. El jefe de la
travesía era Eduardo Ingris, un checoslovaco de 48 años, fotógrafo de profesión
que tenía pasión por el mar y las aventuras. Natalia Mazuelos, puneña que había
ganado la participación en un concurso al cual se presentaron 20. Otro
tripulante era Andy Rost, joven holandés con amplia experiencia marina
realizada en 7 países. Mirko Guresky, también checoslovaco era un ingeniero
mecánico y radio técnico que fue el operador del equipo de radio de la
embarcación. El quinto tripulante fue el argentino Joaquín Guerrero, piloto de
automóviles, al que se le conocía como el galgo criollo pues era un velocista,
resultando campeón en una maratón corrida en el Perú, después de participar en
400 contiendas, además, trató varias veces de batir el record de permanencia en
bicicleta, artista de circo y boxeador. A los cinco tripulantes podíamos
agregar un loro.
Las radioaficionados talareños estuvieron varios días en comunicación
radial permanente con los navegantes, hasta que las señales se volvieron muy
tenues y terminaron por desaparecer. Luego y durante 90 días no se tuvo mayor
noticia de ellos hasta que radioaficionados de Panamá captaron pedidos de
auxilio de la balsa que estaba a punto de zozobrar. En marzo de 1956, el barco
de guerra norteamericano “Greenville Victory” los encontró y los arrastró a
Panamá en medio de las protestas de
Guerrero que se empeñaba en seguir la travesía, pero la balsa estaba ya en mal
estado. La Cantuta se quedó en Panamá adornando un parque de niños.
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