CREACIÓN
DEL DISTRITO DE MANCORA
El segundo semestre del año 1894, estalló en todo el Perú una sangrienta
guerra civil entre
grupos montoneros que seguían a don Nicolás de Piérola y las
fuerzas del Gobierno
del general Cáceres.
No hubo un solo departamento en donde no se luchase. En Piura y Tumbes,
las pugnas fueron
entre dos ramas de la familia
Seminario. Adicto al gobierno del general Cáceres era el prefecto coronel
Fernando Seminario Echandia y los hacendados y guerrilleros Eloy Castro,
Eduardo Merino, los Pasapera y otros. En el bando contrario estaban don Augusto
Seminario y Váscones, su hijo Teodoro y sus sobrinos los Seminario Aramburu. En
este grupo rebelde el que
más destacó fue Teodoro
Seminario.
Todo el departamento de Piura se vio sumergido en un baño de
sangre, pero lo que ya era zona petrolera quedó al margen
de las acciones bélicas, eso posiblemente para no tener contratiempos con
elementos extranjeros y también por la poca importancia estratégica de la
región.
En 1903 con barcos procedentes de la India, nos
llegó al litoral peruano la terrible plaga de la bubónica.
El 28 de
abril de ese año, llegó a Pisco el barco “Amasés”, a cuyo
bordo un hombre había
muerto con bubónica. Llegaba de la India.
Guayaquil que era un importante puerto marítimo se vio pronto atacado
por el mal. En 1904 ya Tumbes había sido infectado y la peste cobró
numerosas víctimas.
En ese mismo año se vieron
afectados Lobitos, Talara, Paita, Sechura, Eten, Pimentel,
Pacasmayo, Chimbote y
Supe.
En 1905 el mal causaba estragos.
Las empresas extranjeras de Zorritos, Lobitos y Talara trajeron a varios
especialistas norteamericanos y europeos
para combatir a la bubónica y se extremaron las medidas de salubridad,
lográndose controlar el mal, mientras que
Paita era arrasado.
Para evitar que la proximidad de Paita, pudiera re-infestar a las
poblaciones petroleras se
tendió un cordón
sanitario.
En realidad, los diversos gerentes de la London se
habían preocupado bastante por la
salubridad pública.
Desde entonces, los trabajadores disfrutaban de casa de madera que
llamaban canchones, con servicios de agua, desagüe y posteriormente con gas a
domicilio. También había un servicio de recojo de basura. En términos generales
las poblaciones de Negritos y Talara que eran donde se había concentrado más la
población trabajadora, disfrutaron de niveles sanitarios más altos que
el resto de poblaciones del
departamento.
Fue ese el motivo por el cual
la bubónica pudo ser controlada, lo que no se logró en
Paita.
Desde que el paiteño-ayabaquino Rudecindo Garrido, lanzase en el año
1843 la
genial idea del
F.C. de Paita al Marañón,
adelantándose así, a décadas de proyectos de esa clase; la construcción de esa vía férrea se había
convertido en el sueño de todos los piuranos, y muchos fueron desde entonces
los intentos y propuestas que se
hicieron para convertir en realidad
tan importante proyecto.
En 1880 Tweddle, que era un hombre inquieto y emprendedor se dejó
también ganar por el entusiasmo y
encargó al notable ingeniero Sam Scold
que hiciera el
estudio de factibilidad
de esa línea férrea.
Tweddle estaba por entonces residiendo en Talara, y fue así como Scold
presentó el 26 de noviembre de 1880 un informe en que no sólo hacia conocer que
el proyecto era perfectamente viable, sino que hasta propuso tres alternativas para
llevarlo a cabo.
La primera era la vía que llegaba
a Bigote en el Alto Piura y de allí a Huancabamba, desde donde se
internaría a Jaén.
La segunda alternativa, era la que llegando a Bigote pasase por
Tamborapa. La tercera alternativa, era
por Huarmaca en donde estaba el abra de
Porculla.
A Tweddle le pareció más viable esta última alternativa y resolvió
cerciorarse personalmente de eso, recorriendo a esa difícil región. Se formó un
pequeño grupo expedicionario que fue integrado por el Dr. Víctor Eguiguren, el
ingeniero Enrique Coronel Zegarra, el ing. Sam Scold, el periodista Thompson en
representación del “Times” de Londres el diario
más importante del mundo.
Víctor Eguiguren sería senador los años 1884 y 1885 y plantearía en su
Cámara que se ejecutase el proyecto.
Enrique Coronel Zegarra, era un
joven ingeniero que había llegado recientemente del extranjero y tenía
una gran experiencia profesional en ferrocarriles ganada en Panamá, Ecuador y
junto a ese gran ingeniero, Enrique Meiggs constructor del F.C. Central del
Perú.
Grandes penalidades tuvo que sufrir la expedición para hacer todo el
recorrido, pero al finalizarla, comprendió Tweddle que sus propios recursos
económicos no eran suficientes. Una buena parte de lo que había ganado en la
venta de la Brea y Pariñas
lo había
invertido en la ejecución de los
estudios del ferrocarril.
A partir de entonces, el ingeniero Coronel Zegarra se convirtió en un
empecinado defensor de la idea del F.C. Durante casi treinta años luchó contra
todos los obstáculos y fatalmente hasta ahora, transformado el proyecto en
carretera, sigue siendo un
gran anhelo de
todos los habitantes de la
región.
Al Perú habían llegado durante
esos años de la época republicana muchos extranjeros sumamente pobres. Entre
ellos Grace, Dreyffus, Milne y otros. Acá se enriquecieron y se fueron. Cuando
se acordaron del Perú, fue en la búsqueda de mayor provecho.
Tweddle no fue así, llego con dinero y no se fue. Acá en el departamento
y en Lima invirtió su fortuna. Se casó con peruana y su hijo Herbert Tweddle
Valdevellano, fue un as de la aviación peruana. En 1920 en un débil avión Curtis, monoplano hizo el primer vuelo de
Lima a Tumbes, pasando por Talara
Seguramente heredó de su padre el amor por esta tierra que tanto
les había dado.
En 1891 se presentó el fenómeno del Niño en el litoral norte. Hacía más
de 100 años que no
llovía tan intensamente.
En los valles del Piura y del
Chira, los daños a las ciudades y cultivos fueron tremendos, y el agua lo
inundaba. El puente de Piura fue arrastrado por las aguas.
Los habitantes de Máncora, Brea y Pariñas se alarmaron grandemente. La
actividad petrolera, ya había atraído
gran cantidad de trabajadores y las poblaciones habían crecido. Talara y
Negritos polarizaban la mayor atención, pero también se formaron apreciables
núcleos poblacionales en Máncora, Los Organos, El Alto, Lobitos y Lagunitos.
Las quebradas habitualmente secas, se volvieron furiosos torrentes que
se desbordaban anegando poblaciones y destruyendo caminos. Las operaciones de
perforación tuvieron que suspenderse varios meses.
Jorge Moscol Urbina, en 100 años Conquistando el Desierto da algunos
datos de la memoria que el presidente de la República,
Coronel Remigio Morales Bermúdez dio en 1891 ante el congreso, en donde se
refería al departamento de Piura.
Decía el Presidente: “Las minas o vertientes de petróleo del
departamento de Piura, figuran en el incremento de minería en primera línea.
En 1890 existían 123 pertenencias
adjudicadas. Hoy esa cifra llega a 431, sin contar aquellas de que no se ha
podido administrar posesión, por el estado en que las lluvias dejaron los caminos en esa
localidad”.
Es decir que el presidente da un número de pertenencias menos al
mencionado por el prefecto.
El presidente cuando en su mensaje se refirió a la memoria de Guerra y
Marina, expresó lo siguiente: “Por la importancia que ha llegado a tener la
caleta de Talara, en la que se ha establecido una gran empresa de petróleo que
ha hecho afluir muchos capitales, que la han incrementado notablemente, sería muy
conveniente
que se elevase a la categoría de puerto y que aprobaseis la partida del
presupuesto del aumento de este ramo, relativo a la dotación de una capitanía
que vigile y fomente los ingresos fiscales en aquel punto del litoral”.
conveniente
que se elevase a la categoría de puerto y que aprobaseis la partida del
presupuesto del aumento de este ramo, relativo a la dotación de una capitanía
que vigile y fomente los ingresos fiscales en aquel punto del litoral”.
La
International Petroleum C° o IPC en 1954 editó un
libro titulado “Petroleo”, allí afirma que en 1890 se obtenía en la Brea y Pariñas
un poco más de 8.000 barriles (por año) y que en 1900 la producción pasaba de
los 200.000 barriles.
Confirmando nuestros cálculos, expresa que el área petrolera en Piura
cubre una extensión de 1.664 km2.
En 1905 Talara había dejado de ser una pequeña y modesta caleta de
pescadores y se había convertido en una población pujante de varios miles de
habitantes, en su mayoría trabajadores petroleros con sus familias. La
población tenía una refinería, almacenes, oficinas, buenas casas de madera en
punta Arenas para los funcionarios extranjeros, luz eléctrica y en fin otras
comodidades de la vida moderna. De esa forma Talara desplazó a Negritos en importancia.
A poco de asumir el gobierno el presidente Leguía, con los senadores
Fernando Seminario Echandía, general Pedro Muñiz y los diputados Antenor García
León, Eduardo Reusche, Miguel Checa, Eloy Castro y Miguel Cerro, se puso en
debate, se aprobó y promulgó la Ley que
creaba el distrito de Máncora en la provincia de Paita.
En efecto, el 14 de noviembre de 1908 se promulgó la Ley 818 que
decía:
Artículo 1°.- Créase en la provincia de Paita, departamento de Piura, un
nuevo distrito que se denominará “Máncora”, cuya capital será el pueblo de
Talara.
Artículo 2°.- El distrito de Máncora tendrá por límites con el de
Amotape, los linderos meridionales de las haciendas “La Brea” y
“Pariñas” y se extenderá por el norte, hasta los límites de la provincia de
Tumbes.
Como se puede apreciar, Talara solo tenía la categoría de pueblo, y no
de villa y menos de ciudad.
En 1909 se instaló el primer municipio distrital, siendo su alcalde el
funcionario de la London Archibald
Mac Callum, que estuvo en el cargo hasta 1915 es decir mientras la London estuvo
explotando el petróleo en la Brea y Pariñas.
Talara contaba ya con energía eléctrica, pero fue Zorritos el que la
tuvo primero pues don Faustino Piaggio no solo fue el pionero de la explotación
racional del petróleo en el Perú, sino también el que introdujo la energía
eléctrica en el Perú. En efecto, en 1901 organizó la llamada Compañía Eléctrica
del Callao, con una planta instalada en Chucuito. Los generadores se accionaban
con máquinas a vapor.
Luego don Faustino trajo un generador para Zorritos. Pronto en Lima se
fundaron dos compañías de electricidad, pero a la vuelta de unos pocos años, la
empresa Santa Rosa que presidía el ex-presidente Mariano Ignacio Prado, compró
la planta de Chucuito y las de Lima.
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