LA SANGRIENTA HUELGA DEL AÑO 1931
Harold
Harris, aviador norteamericano, que por los años 1975 1926 había trabajado en el rociado de
insecticidas en los campos del valle de Cañete, al retornar a Nueva York se
entrevistó con los altos funcionarios de la Casa Grace propietaria de la línea
aérea Panamericana Airways y los interesó en la creación de una línea Nueva
York Lima Buenos Aires. Para tal fin, la Casa Grace,
fundó la Pan American
Grace Airways
Inc, cuyas
siglas eran PANAGRA.
Se decidió un viaje de ensayo en
parte de la posible ruta. El 13 de setiembre de 1928, Harris partió de Lima, a
las 10 a.m.,
piloteando un pequeño avión monomotor. Salió del hipódromo de Santa Beatriz,
aclamado por una gran multitud y por el propio presidente Leguia. Llevaba
solamente dos pasajeros que eran el
administrador de Correos A. Harrot y el periodista Benjamín Romero. Por los
riesgos del viaje no se tomaron más pasajeros no obstante tenia una capacidad
para 4 pasajeros. El aparato era de cinco metros de largo, color ladrillo (que
la empresa siempre conservó) y las alas
eran de lona gruesa. El viaje fue feliz
y se hicieron escalas en Casma, Chimbote, Trujillo, Pimentel, Paita y
como fin de ruta Talara, a donde llegó a las 6 de la tarde ante una efervorizada multitud, el vuelo había empleado 7 horas y
55 minutos, que era todo un récord, pues por tierra se demoraba un poco más de
una semana y por mar 4 ó 5 días.
El 27 de setiembre del mismo año, es decir 14 días más tarde el piloto
Elmer Fauccett, hace su primer viaje comercial entre Lima y Talara. Fauccett
desde 1921 venía mostrando interés por la aviación comercial en el Perú.
A partir de entonces, dos líneas sirvieron al tráfico aéreo Lima Talara: la Panagra y la Fauccett.
El 11 de agosto de 1929, la Panagra con
un avión trimotor, que era toda una novedad por su tamaño y potencia, hizo el
primer viaje Lima-Talara- Guayaquil, en el “Santa Rosa”.
El 16 del mismo mes, otro trimotor de la Panagra, el
“San Cristóbal”, hizo el primer vuelo nocturno, Lima- Talara.
En 1930, la Panagra
estableció dos vuelos semanales entre Lima-Miami-Nueva York, con escala en
varios lugares del Perú entre otros Piura, Paita, Talara y Puerto Pizarro.
Durante el Gobierno del residente Leguía era muy difícil la
sindicalización. Cuando ese mandatario fue depuesto el 22 de agosto de 1930 por
el comandante piurano Luis M. Sánchez Cerro; aparecieron muchos sindicatos y
federaciones sindicales, las cuales
se politizaron pronto.
El mes de octubre de 1930, los trabajadores de las diversas empresas
petroleras del departamento de Piura, resolvieron unirse en una sola entidad
sindical, para tener más fuerza y que los pliegos de reclamos fueran los
mismos. Se formó entonces el Sindicato de Trabajadores de Petróleo, que se
afilió a la Federación
de Trabajadores de Petróleo, recientemente fundada en Lima con el apoyo del joven abogado huaquillano
Luciano Castillo. La seccional de Talara también comprendía los trabajadores de
Negritos, Lobitos y El Alto.
En la sierra central del Perú se produjeron sangrientas huelgas de los
mineros y también en Lima los
trabajadores organizaron manifestaciones con enfrentamientos con la policía,
por lo cual la junta de gobierno de Sánchez Cerro, suprimió las Federaciones,
pero quedó el sindicato de Talara.
Al iniciarse el mes de febrero de 1931, llegó a Piura el coronel
leguiísta Manuel Valdeiglesias Guzmán, que entró en contacto con un grupo de
civiles adictos al depuesto régimen del presidente Leguía, que en Piura encabezaba el abogado Víctor M.
Zapata. De inmediato se comprometió a oficiales y clases de la guardia civil,
que en todo el Perú eran desafectos a la Junta de
Gobierno de Sánchez Cerro. Los rebeldes tomaron sin mayor contratiempo el
control de Piura, tras de lograr la adhesión de su pequeña guarnición militar
deponiendo al prefecto Garcés, cargo que tomó Valdeiglesias. Al amanecer del 24
de febrero despacharon varios vehículos a recoger a los contingentes policiales
de los puestos del Bajo Piura, Sullana y
Paita. En este puerto ocurrió, un hecho curioso cuando los tres policías que
custodiaban la cárcel partieron a concentrarse en Piura y dejaron el
establecimiento penal a cargo de los propios detenidos que no huyeron y
siguieron en el lugar hasta que se normalizó
la situación.
El mismo día 24 debía de llegar a Piura el avión Faucett, que fue
capturado por un grupo rebelde al llegar al campo de aviación. El aparato era
conducido por el propio Elmer Faucett que era adicto a Sánchez Cerro. El piloto
fue obligado a llevar a Talara al capitán de policía Jaramillo y a los cabos
Alejandro Mena Céspedes y Alejandro Arrarte, que al llegar a Talara fueron
arrestados por fuerzas leales a Sánchez Cerro. En Piura los rebeldes no
encontraron el respaldo del pueblo que salió en manifestación el 26 a dar su apoyo
a Sánchez Cerro. Dos días después el comandante Santibáñez los sometió y repuso
al prefecto Garcés.
La caída de Leguía y el subsiguiente restablecimiento de las libertades
ciudadanas, permitió que los sindicatos reaparecieran y se organizaran.
Los trabajadores petroleros de Talara tenían a fines de 1930 un
sindicato cuyo secretario general era Pedro Miguel Arrese y el sub-secretario,
Alejandro Taboada, ambos jóvenes y pugnases
obreros.
El primero era natural de Piura, compositor, intérprete y gran
guitarrista. Nació en 1912 y por lo tanto solo contaba con 18 años. Era muy
popular por haber compuesto el Vals “Alma Mía” que cantaban todos los
trabajadores petroleros. Alejandro Taboada Crisanto, era un obrero pocero de 20 años pues había nacido en Catacaos en 1910.
Su padre, natural de Morropón fue un campesino al que la Compañía
Irrigadora de
Catacaos, le había despojado de sus tierras y su madre era paiteña, que se vio
obligada a emplearse de sirvienta en Catacaos ante la grave situación económica
de la familia.
Pese a todo, Taboada hizo sus estudios primarios en el Centro Escolar N°
21 de Piura y cuando tenía 16 años, su padrino Juan Albán se lo llevó a
Negritos donde vivía y logró ubicarlo como hojalatero. En 1918, es decir cuando
tenía sólo 18 años se casó con Sabina Ramírez que tenía 42 años, la que murió
al año siguiente al dar a luz. En el mismo año 1929 se volvió a casar con una
joven tumbesina llamada Leonor Granda.
En 1931 era
gerente general de Talara Mr. Guilt y gerente de pueblo Mr. Thomas Moore.
Lo primero que hicieron los jóvenes dirigentes fue presentar un pliego
de reclamos, cuyo artículo N° 1, planteaba el reconocimiento por parte de la
empresa petrolera, de la peruanidad del suelo de Talara y el acatamiento de
todas las leyes de la República. Los demás puntos se referían a incrementos
salariales y mejores condiciones de vida. Como era de suponer, la IPC se
negó a discutir el pliego alegando que el punto número uno en nada se
refería a asuntos laborales. Ese artículo, era sin duda el fruto del fervor
patriótico, nacionalista y liberador que vivía el Perú como resultado de la
revolución de Sánchez Cerro. El prefecto
de Piura comandante Juan de la Cruz Oballe,
adicto a Sánchez Cerro, simpatizaba con
los obreros de Talara, pero no era de su
competencia intervenir en
el problema.
Los obreros talareños viajaron entonces a Lima, donde recibieron
asesoramiento del Dr. Luciano Castillo y con la intervención del ministro de
Gobierno de Sánchez Cerro se logró que la IPC firmase el
primer pliego de reclamos.
Los hechos se sucedían sin embargo con mucha rapidez en el país y el 1° de marzo de 1931
Sánchez Cerro dejaba el poder y era reemplazado por el Dr. David Samanez
Ocampo. La IPC se
aprovechó de esta situación y desconoció
la mayor parte de
los puntos del acuerdo.
En abril estalló la huelga y la IPC logró que el
Gobierno de Samanez Ocampo la declarase ilegal, bajo la acusación de que era un
movimiento politizado.
En la zona petrolera fueron suspendidas las garantías constitucionales y
se dispuso que el prefecto de Piura, que ahora era el coronel Carlos de la Jara diera
garantías a la IPC, actuase son
severidad con los huelguistas y que enviase fuerzas policiales
a la zona
petrolera para garantizar
el orden.
Hasta entonces, los obreros se habían mostrado muy activos, realizando
mítines y manifestaciones, arengándose a
la multitud con encendidas arengas y discursos.
Con la
suspensión de las garantías, todas las actividades públicas de los
huelguistas fueron prohibidas. Luego se
suspendieron toda clase de reuniones, que en adelante se
hacían de incógnito
y en diversos
lugares.
Así pasó abril y cuando llegó el 1° de mayo los obreros quisieron
aprovechar la oportunidad para celebrar esa fecha sindical mundial.. Eso era desacatar las
órdenes del Gobierno y desafiar a las
autoridades. Los obreros improvisaron
grandes manifestaciones en Talara y Negritos recorriendo las calles. En
Negritos la policía salió al paso de los manifestantes y disparó al cuerpo
quedando tres obreros muertos. Sus apellidos fueron Mendoza, Olaya y Vilchez.
Los heridos fueron numerosos. Los diarios de Lima publicaron la noticia con
grandes titulares. Ante el giro de las cosas, el
prefecto envió policía montada al mando del teniente Marcial
Talavera, que empezó a patrullar las calles de Talara y Negritos, día y noche.
Se empezó la
búsqueda de Arrese, de Taboada y otros dirigentes, cuya
captura se había
dispuesto.
La ausencia del personal que operaba en los pozos, obligó a la IPC a paralizar
el funcionamiento de varios de ellos, pero posteriormente la empresa pensó
que podía sacar provecho de la situación
y también paralizó la refinería, para cortar el flujo de petróleo, gasolina y
kerosene a Lima, y presionar de esa forma
al Gobierno, como lo había hecho antes.
Se envió entonces a Talara al crucero “Grau” y a las cañoneras “Abtao” y
“Montero”, con gran cantidad de marineros, los que desembarcaron para
cuidar la refinería y alguno pozos. También se ubicaron en Negritos,
Verdún y Lagunitos.
La IPC consideró
que ya con ayuda de la fuerza pública, dominaba la situación y reanudaron el
funcionamiento de la refinería y de los pozos contratando personal
rompe huelgas, al mismo tiempo
que ofrecía 500 soles, por cada delación que
permitiera dar con
los miembros de
la dirigencia.
Cuando ya habían pasado 60 días de huelga, la situación de las familias
de los trabajadores era muy delicada, pues no tenían recursos para mantenerla y
se iniciaron las primeras deserciones.
Ante el temor del desbande y de la delación Arrese y Taboada no sólo extremaron
sus precauciones sino que discutían las medidas a tomar en vista que el tiempo
seguía, sin lograr resultados. Fue entonces cuando se produjo la delación
contra el dirigente Duberlí Campos, natural de Querecotillo, el cual fue
apresado y torturado por el teniente Talavera, sin lograr que revelase el lugar
donde se encontraban Arrese y Taboada. Un buen día, el cadáver mutilado de
Campos apareció en la playa y nadie
se atrevió a
protestar.
El 13 de junio de 1931, se reunió en la calle Chorrillos de Negritos en
casa del obrero Macharé, la directiva del sindicato. La cita era de noche y fue
delatada ante el teniente Talavera, el
cual hizo instalar tres ametralladoras en las boca- calles adyacentes. Entre
otros, se encontraban reunidos, Arrese, Taboada, Andrés Moscol, Manuel
Saavedra, Valentín Ángeles, Juan Hoyos, Víctor Poicón y Manuel Cisneros.
Dos mujeres que hacían de campana, dieron la voz de alerta de que en los alrededores
había policía armada. La Asamblea se
suspendió y se decidió que los asambleístas, amparados por las sombras de la
noche salieran uno por uno. Por decisión
mayoritaria se obligó a Arrese a ser uno de los que primero que debía de salir
y Taboada el último por ser muy ágil y fuerte. El escape se
había ido llevando con éxito y sólo faltaba Taboada y una de las
mujeres. Los últimos que habían salido habían sido Martín Chumo y Casiano
Benites, los que fueron sorprendidos cuando ya escapaban. Las ametralladoras
dieron fin de estos. Los disparos obligan a Taboada a precipitar la huida, pero la policía notó
que alguien trataba de escurrirse. Dispararon al bulto; resultó muerta una de
las mujeres y Taboada es capturado. Como forcejean, es golpeado severamente con la culata de las armas. Sangrante y muy mal
herido es llevado ante Talavera, el cual lo recibe a puntapiés y puñetazos.
Pero la fortaleza física, hace resistir a Taboada el castigo y aun mostrarse
altanero y desafiante, lo que indigna aún más a su cobarde agresor, al que
apostrofa diciéndole: “Cobarde, así no se silencia la voz de los obreros, antes
tienen que matarnos”. Ciego de ira, el teniente de policía dispara a quemarropa
y hiere a Taboada en la pierna derecha. El herido comienza a desangrarse y es
presa de intensos dolores, pero aún así tiene coraje para decir: “Talavera,
esta es la sangre obrera, no lo olvides, no lo olvides”.
En la hoya de
una camioneta Taboada es
conducido a Talara, y atado en el
portalón principal. Allí lo siguen maltratando y buscando en vano de lograr
revelaciones. Cuando empezaba a clarear, la gente empezó a reunirse en torno al
torturado y Talavera decide terminar con situación. Entonces dispara varias veces al cuerpo y el último
disparo lo hace a la cabeza. El asesinato estaba destinado a quedar impune,
pues se había recomendado la captura de los dirigentes vivos
o muertos.
Los policías, convertidos en verdaderas bestias y dejando aflorar los instintos ancestrales y
bajunos, ultrajan el cadáver, golpeándolo e insultándolo. Por esos momentos pasaba por
el lugar una enfermera
norteamericana la cual al
ver el cobarde espectáculo,
llena de
indignación increpó la actitud de los agresores.
En la partida de defunción de Taboada que obra en la Municipalidad,
se indica que murió por lesión originada por una bala en el cráneo. No se
inició ninguna investigación. El sindicato sin directiva, dejó de actuar y los
obreros vencidos fueron retornando poco a poco al trabajo. Se aseguraba que por
las noches se producían muchos asesinatos. El historiador Basadre en “Historia de la República
del Perú”; dice que los cadáveres eran llevados a hornos crematorios o en el
barco “Chilalite” y fondeados en alta mar. Con frecuencia los pescadores
encontraban cadáveres flotando. No se pudo determinar el número de obreros
muertos pero Basadre dice que fueron
muchos.
El año 1930, el panorama
político había sido monopolizado
por la
figura del comandante piurano, Luis M. Sánchez Cerro. Su juventud (40 años), arrojo, temeridad y
decisión unidos a su tez morena y ser de
la clase media, convirtieron de la noche a la mañana en ídolo popular al
derrocador del presidente Leguía.
A partir de julio de 1931, otra
figura más joven aún, (6 años menor) que
Sánchez Cerro, principia a fulgurar con caracteres propios en el escenario de
la política peruana. Se trataba del
trujillano Víctor Raúl
Haya de la Torre.
A diferencia de Sánchez Cerro,
era Haya de la Torre de
ascendencia aristocrática, y desde que era estudiante universitario había
sido un líder que encabezó un
movimiento de protesta obrero-estudiantil, que le valió ser apresado por
Leguía.
En octubre de 1923, Leguía lo desterró a Panamá, pero Haya se trasladó a
Cuba y luego a México en donde fundó el 7 de mayo de 1924, el movimiento
Alianza Popular Revolucionaria Americana o APRA, que se organiza como un frente
único anti-imperialista de trabajadores manuales e intelectuales
latinoamericanos. En 1928 escribía su obra titulada “El Anti- imperialismo y el
APRA”, donde delinea su plan de acción ó
plan máximo de
5 puntos.
De México, Haya de la Torre viajó a
Estados Unidos y a Rusia. Pasó
luego a Suiza, Italia y Francia. En Londres hizo
estudios en la universidad de
Oxford. Retornó después a América y al llegar a Panamá es deportado a Alemania.
En el mismo año de 1927 funda una célula del APRA en Paris. En 1929 radica en París y allí es testigo del surgimiento
del nazismo de Hitler.
Entonces se produce la caída de Leguía. Haya de la Torre se había
impresionado profundamente por todo lo que había visto en Europa, sobre todo en
Rusia, Italia y Alemania.
El 20 de setiembre de 1930, los líderes apristas que estaban en Lima
habían fundado el Partido Aprista
Peruano o PAP y lanzado la candidatura de Haya de la Torre a la Presidencia
de la República. Por
entonces el Perú estaba siendo gobernado
por la Junta de
Gobierno, presidida por David Samanez Ocampo, que le
otorgó visa para regresar al
Perú.
El 12 de julio de 1931 llegaba
por barco, Haya de la Torre a Talara.
Era el primer suelo peruano que pisaba tras su largo destierro. Era Haya un
líder que sabía impresionar a las masas y por eso en un acto lleno de
patetismo, se arrodilló, tomó un puñado de tierra y lo restregó entre sus
manos. No era Talara, sin embargo un
territorio auténticamente libre, pues pocos meses antes se habían producido los sangrientos sucesos con muerte de muchos
obreros entre ellos Alejandro Taboada, del que más tarde el APRA diría que era
uno de sus militantes.
En Talara, Haya fue bien recibido
y al mitin concurrió un buen
número de personas. Eso, alentó
al líder para no ir directamente a Lima, sino peinar todo el norte peruano.
La gente que escuchó a Haya quedó grandemente impresionada, no solo por
que traía un mensaje nuevo, sino por el dominio que tenía de la técnica
oratoria. Haya se ganaba fácilmente al auditorio. Dueño total de la escena,
toda su persona actuaba cuando hablaba
y se podía
estar horas escuchándolo.
Luego Haya de la Torre se
presentó en Tumbes, Paita, Sullana, Piura, Chiclayo, Cajamarca y Trujillo su
tierra que lo recibió apoteósicamente. El 23 de mayo de 1931 pronunció en Lima,
su famoso y largo discurso donde delineó su plan máximo para
el Perú.
La Junta de Gobierno de Samanez Ocampo, convocó a elecciones
presidenciales y para Congreso Constituyente que se celebraron, el domingo 11
de octubre de 1931. La campaña electoral se había caracterizado por su
violencia y el enfrentamiento de
las masas apristas y
sanchecerristas, así como la notoria hostilidad de la Junta de
Gobierno contra la candidatura de Sánchez Cerro. Los escrutinios no se realizaron en mesa, sino
que fueron hechos por los jurados departamentales. Triunfó Sánchez Cerro por
152.062 votos, seguido a distancia por Haya de la Torre con
106.007. Luego venían de la Jara y Ureta con
21.921 votos y Arturo Osores con 19.653. Entre votos nulos y viciados hubo
23.989.Las elecciones parlamentarias de Cajamarca fueron anuladas.
En Piura las
simpatías mayoritariamente fueron
por el paisano Sánchez Cerro. La adhesión era masiva en los sectores populares
y medios. En segundo término, la
votación respaldó a los socialistas. El Dr. Luciano Castillo hacía poco había
fundado el Partido Socialista del Perú y era defensor de los trabajadores
petroleros. Los resultados fueron los siguientes: Por Paita los ganadores
fueron Carlos Artadi y Luciano Castillo.
Este último tuvo una votación masiva en el distrito de La Huaca de donde
era originario y ganó ampliamente en lo
que ahora es la provincia de Talara pero que
en 1931 era parte integrante de la provincia de Paita. A partir de
entonces el Partido Socialista fue mayoritario en la zona petrolera. Por
Ayabaca salieron elegidos Hildebrando Castro Pozo, también por el Partido
Socialista y el capitán Merino Rivera por la Unión
Revolucionaria o UR, el partido de Sánchez Cerro. Por
Huancabamba fue elegido Ignacio Portocarrero de la UR por la
provincia de Piura el Dr. Matías Prieto de la UR y el médico
Pablo Ernesto Sánchez
Cerro, hermano del
Presidente.
En 1932 estando gobernando Sánchez Cerro como presidente Constitucional
del Perú, se cumplían 10 años de la firma del Laudo Arbitral. De acuerdo a
normas del Tribunal de la Haya,
determinados convenios podían ser revisados
en plazo no
mayor de 10 años.
En setiembre de 1931 el internacionalista Alberto Ulloa Sotomayor,
cumplió con emitir el informe que le había encargado la Junta de
Gobierno de Samanez Ocampo, sobre la validez del fallo o Laudo Arbitral de 1922
que zanjaba el problema de la Brea y Pariñas.
Opinaba Ulloa que el Laudo era jurídicamente nulo y que
por lo tanto
se podía pedir la nulidad del
fallo, pero el problema; si se aceptaba, era que el Perú tenía que
devolver el millón de dólares que el Gobierno de Leguía había recibido en préstamo de la IPC. Había
además otra deuda contraída por el Perú en 1930 por millón y medio de soles
otorgados al Perú como préstamo por la IPC.
No obstante esos posibles problemas monetarios, se dieron instrucciones cablegráficas al embajador del
Perú en Francia Dr. Francisco García Calderón, que también era representante
del Perú ante la Liga de las
Naciones, para que presentara en el Tribunal de la Haya, un documento
expresando que el Perú, pediría la nulidad del Laudo de 1922. Pero el
mencionado Tribunal hizo conocer que no era competente para revisar fallo de
otro tribunal. Con eso terminó la última
esperanza del país
de liberarse de
la IPC
Hasta 1921 las escuelas de Talara estaban en todo bajo el control de la IPC, que nombraba
los maestros, le pagaba las remuneraciones y tenían planes y programas
especiales.
Todo eso se terminó con la Ley 7519
promulgada el 3 de mayo de 1931. Uno de los motivos principales había sido que
el régimen escolar de la IPC atentaba contra
la soberanía nacional.
Se creó la Supervisión y Dirección de
las Escuelas de Talara y Negritos, y campos
petroleros, que estarían bajo un
inspector normalista y auxiliares, que
serían considerados como empleados públicos, no obstante que sus haberes
continuarían siendo pagados por la IPC, la que
además debería de proporcionar locales y movilidad. En la ley se fijaban los
sueldos y se puntualizaba, que los maestros sólo podían ser nombrados o
removidos por las autoridades educativas. La educación era obligatoria para los
niños menores de 14 años, hijos de padres
residentes o temporales. La educación sería gratuita.
Desde 1908 lo que ahora es zona petrolera había dejado de pertenecer al
distrito de Amotape al ser creado el distrito de Máncora con capital Talara. Ya
habían pasado 24 años y había nuevas poblaciones y las ya existentes habían
progresado.
A iniciativa del Dr. Luciano Castillo y con el apoyo de toda la
representación piurana, se presentó un proyecto de Ley subdividiendo el
extenso distrito de
Máncora, en los distritos
de Máncora, Pariñas y La Brea.
El 31 de octubre de 1932, el Presidente Sánchez Cerro promulgaba la Ley 7627 que
decía:
Artículo 1°.- El distrito de
Máncora con su capital Lobitos,
estará formado por los caseríos de
Máncora, El Alto y Restín.
Artículo 2°.- El distrito de
Pariñas tendrá como capital el
puerto de Talara y estará compuesto por
los caseríos de Querecotillo, pescadores y demás secciones de su dependencia.
Artículo 3°.- El distrito de La Brea con su
capital Negritos, se compondrá de
los caseríos Brea, Verdún y Lagunitos.
Artículo 4°.- Los mencionados distritos tendrán los linderos actuales
con los distritos y provincias
vecinas.
El caserío Querecotillo que se menciona, no es la villa Querecotillo de
la provincia de Sullana.
Sánchez Cerro desarrolló un corto periodo de Gobierno Constitucional,
pues el partido aprista le hizo una violenta oposición.
Haya de la Toree no se
había resignado a su derrota electoral y se proclamó Presidente Moral del Perú.
A eso siguió un sangrienta guerra civil. Sánchez Cerro fue baleado en la
iglesia de Miraflores mientras oía Misa y estuvo punto de morir.
En Julio de 1932, estalló en Trujillo una sangrienta revolución. que
enlutó al país. Luego hubo otra rebelión en Huaraz y posteriormente el
Comandante Gustavo Jimenez que había sido miembro de la Junta de
Gobierno de Samanez Ocampo se rebeló en Cajamarca.
En setiembre de 1932, un grupo de peruanos capturó al puerto de Leticia
en el río Amazonas. En época de Leguía,
tanto Leticia como una gran zona adyacente, había sido entregada a
Colombia mediante el tratado Salomón Lozano. Sáncez Cerro resolvió respaldar
los derechos reivindicativos de los loretanos, y decretó la movilización
general. El 30 de abril de 1533, Sánchez Cerro pasó revista a 30 000
movilizables en el Hipódromo de Santa Beatriz. Al terminar la ceremonia y
cuando se había hecho el juramento de defender a la Patria, y se entonaba el Himno Nacional, Sánchez Cerro fue balado a la salida del Hipódromo y murió en camino a
una clínica.
Para evitar el vacío de poder, el Congreso se reunió de urgencia. y
elogió como sucesor de Sánchez Cerro al General Oscar R. Benavides, para que
terminase el periódo de Sánchez Cerro en
diciembre e1936..
Hay que recalcar, que durante estos años en Talara
todo siguió una vid casi normal y no se pasaron de los simples
comentarios.
Benavides puso fin al conflicto con Colombia y les devolvió Leticia...
En octubre de 1936, Benavides convocó
a elecciones y se presentaron el
Dr Jorge Prado apoyado por un grupo de pequeños partidos y llevaba como
vicepresidente a un hijo del héroe de Angamos. También se presentaba don Luis
Antonio Eguiguren con el apoyo del APRA y Luis Flores por la Unión
Revolucionaria. Los dos últimos eran piuranos..
Desde que se realizaron los primeros escrutinios iba adelante Eguiguren.
El Jurado Nacional de Elecciones pretextando que Eguiguren había recibido apoyo de un parido
declarado fuera de ley, anuló las elecciones.
El Congreso prorrogó entonces el
mandato de Benavides hasta 1939.

No hay comentarios:
Publicar un comentario