LA TOMA DE LA REFINERIA POR
EL EJERCITO.
Desde que se inició el año 1968, se rumoreaba con insistencia, que en
cualquier momento ocurriría un golpe militar. Había muchas razones para
pensarlo así.
En 1969, se celebrarían elecciones generales y todo hacía suponer que
triunfaría Haya de la Torre lanzado
como candidato del APRA, contando aún con la complaciente condescendencia del
mismo Belaúnde cuyo partido Acción Popular se había divido en dos facciones. En
segundo lugar estaba el deterioro de la situación económica, lo que en realidad
no había llegado a grado tal como para justificar un golpe militar. Otro
motivo, cuando menos aparente era el escándalo que se había producido por el
asunto de la página once y los problemas del petróleo.
Desde febrero de 1968, un periódico satírico “La Olla” venía
publicando caricaturas sobre un supuesto golpe de estado, encabezado por el
jefe del Comando Conjunto, general Juan Velasco. 

Pero Belaúnde recibió seguridades de sus ministros de Guerra y de
Aviación, de que las fuerzas armadas le daban el más pleno respaldo. Llegado
sin embargo el momento de la verdad, el
primero falló clamorosamente.
El 5 de setiembre el mismo semanario “La Olla” publicó
una caricatura dando a entender que
Velasco estaba listo para levantarse en armas. Por entonces el ministro de
Guerra declaró a la prensa que no había
veto del ejército para la candidatura de Haya de la Torre, lo cual
fue desautorizado por el general Velasco. Optó entonces Belaúnde por llamar a
Palacio a Velasco, y se produjo una áspera entrevista con Belaúnde. Eso era más
que suficiente para que el presidente
hubiera tomado medidas de emergencia y de seguridad, pero no lo hizo.
En setiembre debía de viajar a Río de Janeiro el general Velasco para
una reunión de jefes militares del continente, pero prefirió no hacerlo y envió
en su lugar al general Montagne, que después quedó de manifiesto era uno de los
complotados. En setiembre era en Lima un secreto a voces de que en cualquier
momento se levantaría el general Velasco o el general José Benavides, jefe de
la guarnición de Lima. EL golpe era como una especie de muerte anunciada, que
todos conocían, menos Belaúnde o no quería, o aparentaba no saberlo.
Esta situación iba a tener profundas repercusiones en el Perú entero, y
en forma inmediata y específica en Talara.
El secretario general del APRA, Armando Villanueva del Campo, se
presentó el 30 de setiembre por TV, reiterando su apoyo al gobierno y pidiendo la renuncia del gabinete. Eso fue
inoportuno, insensato e innecesario. En efecto, el supuesto apoyo, más que
fortalecer al gobierno, lo minaba y a quien más perjudicaba era a Haya de la Torre que tenía
el camino despejado. Por otra parte, pedir la renuncia del gabinete era
innecesario, pues eso ya se había anunciado
por los mismos
voceros del Gobierno.
En efecto, el 1° de octubre renunció el gabinete de Hercelles y al día
siguiente, se juramentó otro presidido por Miguel Mujica Gallo. El acto se
realizó por la noche y al mismo asistió el general Velasco que tuvo una breve
pero cordial conversación con Belaúnde. Para entonces, Velasco había ya dado
todas las disposiciones secretas para el golpe. A las 12 de la noche Mujica
Gallo
celebraba en el Club Nacional con sus ministros la designación como miembros
del nuevo gabinete. A la misma hora, Velasco se reunía en el Centro de
Instrucción Militar con sus más allegados. Acababa de llegar de Palacio, pero
ya Velasco había dado instrucciones precisas para el golpe. A la 1.14 de la
madrugada del día 3 de octubre, el general Alfredo Arruiseño comunicaba a Velasco
que en esos momentos y desde la División Blindada
salían columnas de tanques en varias direcciones y que una columna de 30 de
esos vehículos al mando del coronel Rafael Hoyos Rubio, se dirigía a tomar
Palacio. Hacía poco Belaúnde se había acostado y la Guardia de
Palacio que también estaba complotada, abrió las puertas irrumpiendo 100
investigadores, mientras que efectivos de la guardia civil y de la PIP se
distribuían en la plaza de armas. A las 2.30 llegan los tanques frente a la
puerta principal de palacio y para prevenir cualquier resistencia, disparan una
ráfaga de ametralladora y luego seis carros blindados ingresan al patio
principal .rompiendo la puerta de entrada. El presidente Belaúnde se despertó
sobresaltado, se puso un abrigo y se
reunió con su hija y con su secretario. Llamó al ministro de Guerra por
teléfono y éste le contestó que tenía su casa rodeada por soldados. Casi al
mismo tiempo, un grupo de rangers al mando del comandante Enrique Gallegos irrumpió en las habitaciones del
presidente, él que lo apostrofa. Cuatro militares se apoderan de la persona del
presidente, lo alzan en vilo y lo llevan a un Land Rover que lo conduce a la División Blindada.
Gallo
celebraba en el Club Nacional con sus ministros la designación como miembros
del nuevo gabinete. A la misma hora, Velasco se reunía en el Centro de
Instrucción Militar con sus más allegados. Acababa de llegar de Palacio, pero
ya Velasco había dado instrucciones precisas para el golpe. A la 1.14 de la
madrugada del día 3 de octubre, el general Alfredo Arruiseño comunicaba a Velasco
que en esos momentos y desde la División Blindada
salían columnas de tanques en varias direcciones y que una columna de 30 de
esos vehículos al mando del coronel Rafael Hoyos Rubio, se dirigía a tomar
Palacio. Hacía poco Belaúnde se había acostado y la Guardia de
Palacio que también estaba complotada, abrió las puertas irrumpiendo 100
investigadores, mientras que efectivos de la guardia civil y de la PIP se
distribuían en la plaza de armas. A las 2.30 llegan los tanques frente a la
puerta principal de palacio y para prevenir cualquier resistencia, disparan una
ráfaga de ametralladora y luego seis carros blindados ingresan al patio
principal .rompiendo la puerta de entrada. El presidente Belaúnde se despertó
sobresaltado, se puso un abrigo y se
reunió con su hija y con su secretario. Llamó al ministro de Guerra por
teléfono y éste le contestó que tenía su casa rodeada por soldados. Casi al
mismo tiempo, un grupo de rangers al mando del comandante Enrique Gallegos irrumpió en las habitaciones del
presidente, él que lo apostrofa. Cuatro militares se apoderan de la persona del
presidente, lo alzan en vilo y lo llevan a un Land Rover que lo conduce a la División Blindada.
Los otros tanques toman el local del Congreso, la prefectura, los
locales de A.P. y de APRA, Radio Nacional, el Ministerio del Interior y las
estaciones de TV. Es decir que todo se inmovilizó, ante cualquier conato de
oposición.
A las 5 a.m. del día 3
de octubre, los ministros logran reunirse en el Palacio de la Cancillería.
Faltaban el ministro de Guerra general Dianderas que se negó
a concurrir y el ministro de Marina que no fue localizado. Se acordó que el 2°
vice-presidente Mario Polar asumiera la presidencia, en lugar del 1er Vice presidente el Ing. Edgardo Seoane que se
había pasado a la oposición. Se gobernaría
por decreto y se acordó destituir a todos los oficiales golpistas.
A la 6 a.m. gran
cantidad de PIP rodearon el Palacio de la Cancillería
y después irrumpieron violentamente en él. Los ministros y los asaltantes se
trabaron en un pugilato, mientras que el ministro de Aeronáutica Gilardi, único
militar presente, era rodeado por 20
PIP.
Los ministros salieron del local cantando el Himno Nacional. Algunos
transeúntes que los vieron los aplaudieron. Mientras tanto en el aeropuerto
había listo para partir un avión APSA que los militares rebeldes habían
preparado para huir en él en caso de que el golpe fracasara, o deportar en él
al presidente Belaúnde si triunfaban.
A las 8 a.m. llegó el
presidente Belaúnde custodiado por 3 oficiales y 20 investigadores siendo
obligado a subir al avión. El coronel
Enrique Scrocht que tenía el control del aeropuerto se negó a permitir que el
avión partiera porque no tenía órdenes superiores. Se temió en ese momento un
contragolpe, pues el coronel se comunicó de inmediato a todas las bases del
país alertándolas. El comandante general de la FAP general
Alberto López Causillas, no se encontraba entre los complotados y convencerlo
para que aceptase el golpe costó mucho
trabajo, habiéndose invocado el patriotismo, la unidad de la fuerza armada y la Constitución. A
las 8 de la mañana López Causillas había aceptado el golpe, por eso cuando
recibió la llamada del coronel Scrocht, autorizó el vuelo del Avión APSA.
En esos momentos en el aeropuerto, sólo a un hombre se permitió
ingresar, fue don Rafael Belaúnde, padre del presidente en desgracia, y allí
permaneció con la mano en alto, hasta
que el avión se convirtió en un punto en el cielo. El depuesto mandatario fue
conducido a Argentina con sólo la ropa que tenía puesta.
Al amanecer del 3, los talareños conocieron los sucesos por la radio, y
les causó tremenda impresión, porque
pocos días antes habían aplaudido a Belaúnde cuando llegó para la toma
de posesión de los
yacimientos petroleros.
Los revolucionarios, desde las 2
de la madrugada habían dispuesto que en todo el país los diarios publicaran un
manifiesto a la nación, de una página. “El Tiempo” y “La Industria”
de Piura y “El Norte” de Sullana, fueron arrebatados. Pero no se sabía quien
era el jefe de la revolución.
En las calles de Talara, elementos de la Policía y de la FAP, cuidaban de
que no se produjeran desórdenes. La
reacción de los talareños como de los demás pueblos del departamento solo fue
de sorpresa y confusión. La gente, materialmente se prendió de sus radio
receptores y televisores en espera de nuevas noticias. La población de Talara era mayormente socialista y
aprista, por lo cual desaprobaban el golpe. Cuando las horas fueron
transcurriendo, se supo que el líder del golpe era un general piurano, pero eso
no varió por el momento, el sentir de los talareños.
Por esas cosas que a veces se dan, cuando en 1980 Belaúnde retornó al
poder ungido otra vez por el voto popular, el generoso presidente, olvidó
agravios y mantuvo en el Comando del Estado Mayor, al ya general Hoyos Rubio y
después lo nombró jefe de operación en el conflicto con Ecuador en la primera
guerra del Cóndor.
Los rebeldes constituyeron un gobierno revolucionario de la Fuerza Armada,
que tenía como presidente al general
Juan Velasco Alvarado. De inmediato se dieron un estatuto mediante el Decreto
Ley N°1 que más tarde seguiría la numeración de las leyes y quedaría como D.Ley
17063. El Decreto Ley N° 2 disponía el nombramiento de Velasco como Presidente.
El Decreto Ley N° 3 del día 4 de octubre anuló el Acta de Talara firmada por
Belaúnde. El Decreto Ley N° 4, más tarde D.L. 17066 dispuso la toma de la Refinería
de Talara y de los yacimientos.
A las 12 del día del 9 de
octubre, Velasco rodeado de sus ministros aparecía en la TV en cadena con
las radioemisoras del país, para tras de hacer dar lectura al Decreto Ley N° 4,
anunciar en forma dramática que en esos mismos momentos el Ejército Peruano
estaba ingresando a Talara, para tomar la refinería y demás instalaciones.
Decreto Ley
N° 4
El Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada,
Considerando:
Que por Decreto Ley, han sido declarados nulos, el Contrato celebrado
entre el Estado y la International
Petroleum Company Limited de fecha 12 de agosto de 1968, el
Acta de Talara del 13 del mismo mes y todos los actos administrativos
vinculados a dichos instrumentos.
Que como consecuencia de esto, han quedado también nulos y sin valor
alguno, los llamados contratos de
venta de gas y de crudo, que aunque
hechos el 13 aparecen fechados el
12 de agosto
y nulas igualmente las llamadas concesiones de 14 de agosto de 1968.
12 de agosto
y nulas igualmente las llamadas concesiones de 14 de agosto de 1968.
Que los yacimientos de la Brea y Pariñas
reivindicados por la Ley N° 14696
pertenecen al Estado de conformidad con el Artículo 37 de la Constitución
y son áreas de reserva nacional, porque jamás ha habido allí un denuncio y menos una concesión a favor de la International
Petroleum y Company Limited o de sus antecesores legales.
Que la Ley N° 16674
autoriza al Poder Ejecutivo a realizar expropiaciones conforme al artículo 29°
de la Constitución
del Estado y teniendo en cuenta los adeudos de la International
Petroleum y Company Limited;
y que esta expropiación debe referirse a las instalaciones, plantas,
sistemas de transporte, campamentos, tanques de almacenamiento, la refinería y
demás implementos que comprende el Complejo Industrial, así como la superficie
del fundo Brea y Pariñas, denominado antes Máncora, excepto los eriazos que son
propiedad del Estado.
Que el Gobierno Revolucionario, no pretende obtener para el Estado
beneficios indebidos de dicha expropiación, pero debe cautelar celosamente los
interese nacionales, a fin de que no sufran menoscabo, de acuerdo a la Ley Fundamental
y al Derecho Minero.
Que el ejercicio del derecho de expropiación prudentemente empleado, no
atenta contra la inversión extranjera, ni menos contra la propiedad privada en
general.
Que en tanto el Gobierno Revolucionario, como defensor de los bienes del
Estado, debe proceder a tomar posesión
de los yacimientos de propiedad del mismo, así como del Complejo
Industrial para asegurar el cobro administrativo de los adeudos de la
International Petroleum
y Company Limited, pendientes de pago.
Que además es indispensable conforme al artículo 16° de la Constitución
poner fin a la condición monopólica privada de la industria del petróleo.
Que la Empresa Petrolera
Fiscal debe cuidar la integridad del funcionamiento de las instalaciones por
expropiar y que son necesarias para la debida explotación de los yacimientos de
propiedad del Estado por constituir un solo Complejo Industrial.
Que es deber del Gobierno Revolucionario impedir que los servidores que
actualmente prestan servicios en la International
Petroleum y Company Limited, sufran perjuicio alguno en los
derechos que tiene adquiridos.
De conformidad con las facultades de que esta investido.
DECRETA:
Artículo Primero.- Declárase de necesidad, utilidad y seguridad pública
la expropiación del llamado Complejo Industrial de Talara, incluyendo la Refinería
de Talara con sus anexos y tanques de almacenamiento del Tablazo de Talara, instalaciones de Verdún
Alto, incluyendo las plantas de destilación, eléctrica y de agua de
Portachuelo, los sistemas de transportes de gases e hidrocarburos análogos; las
instalaciones portuarias; los campamentos, la superficie del fundo Brea y
Pariñas en las partes que fueren de
dominio privado, y todo lo que sea anexo y accesorio a dicho complejo Industrial
y autorízase al Ministerio de Fomento y Obras Públicas a iniciar y culminar el
procedimiento de expropiación pertinente, debiendo tenerse en cuenta, para los
efectos del pago, el monto de los adeudos que tiene la International
Petroleum y Company Limited
a favor del Estado , cuyo cobro hará efectivo.
Artículo Segundo.- Tómese posesión en la fecha por la Fuerza Armada,
de los yacimientos de la Brea y Pariñas
de propiedad del Estado y del Complejo Industrial de Talara, a que se contrae
el artículo anterior.
Artículo Tercero.- Encárguese a la Empresa Petrolera
Fiscal la administración de los yacimientos y de dicho Complejo Industrial, de
modo que se asegure su funcionamiento sin interrupción, así como la totalidad
de sus actividades económicas.
Artículo Cuarto.- Los actuales servidores de la International Petroleum y
Company Limited, gozarán de todos los beneficios que les corresponde, sin que
en ningún caso pierdan los derechos y garantías de que actualmente gozan.
Dado en la Casa de
Gobierno, a los nueve días del mes de octubre de mil novecientos sesenta y
ocho.
General de División EP Juan Velasco Alvarado, Presidente de la República.
General de División EP Ernesto Montagne Sánchez, Presidente del Consejo
de Ministros y Ministro de Guerra.
Vicealmirante AP Raúl Ríos Pardo de Zela, Ministro de Marina.
Teniente General FAP Alberto López Causillas, Ministro de Aeronáutica.
General Brigada EP Edgardo Mercado Jarrín, Ministro de Relaciones
Exteriores.
General Brigada EP Armando Artola Azcárate. Ministro de Gobierno y
Policía.
Contralmirante AP Alfonso Navarro Romero, Ministro de Justicia y Culto.
General Brigada EP Angel Valdivia Morriberón, Ministro de Hacienda y
Comercio.
General Brigada EP Alberto Maldonado Yañez, Ministro de Fomento y Obras
Públicas.
General Brigada EP Alfredo Arruiseño Cornejo, Ministro de Educación
Pública.
Mayor General FAP Eduardo Montero Rojas, Ministro de Salud y Asistencia
Social.
General Brigada EP José
Benavides Benavides, Ministro de Agricultura.
Mayor General FAP Rolando Gilardi Rodríguez, Ministro de Trabajo y
Comunidades.
El Jefe de la 1era Región Militar del Perú con sede en Piura, general de
división Fermín Málaga Prado, había recibido orden de movilizarse sobre la
ciudad de Talara. Con gran
precisión
una columna motorizada, cubrió los 120 kms. que separa a Piura y a Talara y
siendo las 12.48 el carro de Comando con el general Málaga, hacía su ingreso a Talara, seguido por
numerosos vehículos militares, repartiéndose por diversos sectores de la ciudad
y tomando puntos estratégico. Ese despliegue militar agarró a los talareños por
sorpresa que no atinaban a explicarse el motivo, pero cuando las radio emisoras
transmitieron el mensaje de Velasco, la gente abandonó sus domicilios y sus
centros de trabajo y se lanzaron eufóricas a las calles, lanzando vivas al
Perú, a Velasco y portando gran cantidad de banderas peruanas.
precisión
una columna motorizada, cubrió los 120 kms. que separa a Piura y a Talara y
siendo las 12.48 el carro de Comando con el general Málaga, hacía su ingreso a Talara, seguido por
numerosos vehículos militares, repartiéndose por diversos sectores de la ciudad
y tomando puntos estratégico. Ese despliegue militar agarró a los talareños por
sorpresa que no atinaban a explicarse el motivo, pero cuando las radio emisoras
transmitieron el mensaje de Velasco, la gente abandonó sus domicilios y sus
centros de trabajo y se lanzaron eufóricas a las calles, lanzando vivas al
Perú, a Velasco y portando gran cantidad de banderas peruanas.
El general Málaga se dirigió al local de la gerencia de operaciones y
siendo la 1.00 p.m. se levantó el acta de la toma de posesión que firmó en
representación del Gobierno Revolucionario. En la parte legal actuó el juez de
paz de primera nominación de Talara don Fernando Seminario Tirado. En representación
de la Dirección
de Bienes Nacionales del Ministerio de Hacienda y Comercio, volvió a actuar el
Dr. Pedro Castro Suárez. El contralmirante AP Esteban Zimic Vidal, en
representación de la Empresa Petrolera
Fiscal que asumió la gerencia general, procediendo de inmediato a notificar al
gerente de operaciones de la IPC Mr. James
L. Wible, que cesaba en el cargo.
El Acta de
Toma de Posesión, decía lo siguiente:
“En la ciudad de Talara, provincia de Talara, departamento de Piura,
siendo las trece horas del día nueve de octubre de mil novecientos sesentiocho,
por ante mí, Fernando Seminario Tirado, juez de paz de primera nominación de
Talara, actuando en este acto por impedimento del único notario público de la
localidad y en aplicación analógica del artículo doscientos cinco de la Ley Orgánica
del Poder Judicial, reunido en el local de la gerencia de operaciones de
Talara, el señor general de brigada don Fermín Málaga Prado, comandante general
de la Primera Región
Militar, en representación del Gobierno Revolucionario y en cumplimiento del
Decreto Ley N° 4 de fecha nueve de octubre de mil novecientos sesentiocho, tomó
posesión real y efectiva, en la fecha, de los yacimientos de la Brea y Pariñas
de propiedad del Estado, y del complejo industrial de Talara, incluyendo todos
los bienes e instalaciones precisadas en el artículo Primero del referido
decreto ley; procediendo a continuación hacer entrega del mencionado complejo
industrial el señor contralmirante AP don Esteban Zimic Vidal, quien asume la gerencia general en representación
de la Empresa Petrolera
Fiscal”.
“A continuación el señor contralmirante AP Esteban Zimic Vidal en su
condición de gerente general, notificó al gerente de operaciones de Talara,
señor James L. Wible, que con el acto realizado, quedan definitivamente
reivindicados, los yacimientos de la Brea y Pariñas,
que fueron, son y serán peruanos y que la EPF, había sido
encargada de la administración directa e inmediata de todo el complejo
industrial relacionado con el citado artículo primero, del decreto ley número
cuatro, en cuya expropiación se tendrá en cuenta para los efectos del pago, el
monto de los adeudos de la International Petroleum y
Company Limitada, a favor del Estado y cuyo cobro se hará efectivo”. Se negó a
firmar el gerente de la IPC Mr. James
Wible.
El 9 de octubre fue un día de
júbilo no sólo en Talara y demás poblaciones del departamento de Piura, sino
también del resto del país. Los diarios de Piura, Sullana y Lima lanzaron
ediciones extraordinarias con nutrida información, siendo los
periódicos arrebatados por el
público.
La toma de Talara sirvió para que la opinión pública que se mostraba
renuente con Velasco y su Gobierno Revolucionario, se volcase a su favor.
El mismo día
9 de octubre de 1968, el Gobierno expide el decreto supremo N° 057-68 GP
declarándolo Día de la Reparación
y de la Dignidad Nacional
y disponiendo que se celebre como día
cívico laborable con izamiento del pabellón nacional en los edificios públicos,
cuarteles y buques de la armada y que el decreto ley N° 4 fuese leído en los
colegios, cuarteles, buques y reparticiones
estatales de la
República.
El 19 de setiembre de 1969, el Gobierno Revolucionario expide el Decreto
Ley 17821 en cuya parte resolutiva se decía lo siguiente:
Artículo 1°.- Declárase
feriado en toda la República,
el 9 de octubre de cada año, con motivo
de conmemorarse el “Día de la Dignidad Nacional”. Dicha fecha se celebrará con el embanderamiento general de la población y
con actuaciones cívicas que incluyen alocuciones patrióticas alusivas a la
fecha, en los cuarteles, bases, buques de la Armada,
colegios y escuelas de toda la República.
Artículo 2°.- Durante la semana en que se celebre el “Día de la Dignidad Nacional”
se realizarán en los colegios y escuelas de toda la República,
conferencias que resalten el significado de la reivindicación de la riqueza
petrolera del Perú y exalten el
nacionalismo.
Artículo 3°.- La no asistencia a las labores el indicado día, no
afectará al salario dominical.
En Talara, el Día de la Dignidad Nacional
era celebrado con especial solemnidad y llegaban personalidades de Lima, para
presidir los festejos.
Cuando el gobierno de la Fuerza Armada
terminó, dejó de celebrarse el 9 de octubre y se dio más importancia al 8 de
octubre, recordando la inmolación de Grau.
En 1969, las relaciones entre el Perú y Estados Unidos se pusieron
tirantes a causa de que el nuevo
presidente Richard Nixon tomó
la defensa de la IPC, a la que
consideraba de su país, no obstante que tenía su sede en Toronto, Canadá.
Otro asunto de fricción fue lo relativo al mar territorial de 200 millas
que proclamaba desde hacía tiempo el Perú, pero que otras potencias entre ellas
Estados Unidos no reconocían. Dichas potencias pesqueras, que tenían flotas
enormes que actuaban a nivel internacional, sólo reconocían 36 millas
unas y 12 millas
las otras.
Ante esta situación las poderosas empresas pesqueras norteamericanas que
poseían grandes flotas, pensaron que
podían depredar nuestro mar territorial.
Fue así como el 14 de febrero, los barcos “Mariner” y “San Juan” de
bandera norteamericana iniciaron la pesca en gran escala a sólo 26 millas de
Talara, y fueron capturados por una cañonera peruana que los llevó al puerto.
Estados Unidos sustentaba la tesis de las 36 millas
por lo tanto de acuerdo a sus propias normas, los dos barcos habían violado el
mar territorial peruano. Los patronos de los dos barcos pesqueros tuvieron que
pagar una fuerte multa, a parte de los derechos
respectivos.
El 19 de marzo, otros dos barcos pesqueros, también fueron capturados y
recibieron igual trato.
En Talara se vio con asombro que el petróleo que extraía y refinaba la Empresa Petrolera
Fiscal, era entregado a los grifos que eran del la IPC para su
venta. Esto había sido anunciado por el
líder de Acción Popular, don José María de la Jara y Ureta por
cuyo motivo fue deportado y como los
diarios “Expreso”, “Extra” y la revista “Caretas” también denunciaran esa
venta, fueron clausurados.
Resulta que la refinería de Talara no sólo procesaba el petróleo de los
campos de la Brea y Pariñas,
sino también los que extraía la Belco del
Zócalo y Concesiones Lima (IPC Lobitos).
Fue recién, el 6 de febrero de 1969 que el Gobierno Revolucionario,
detuvo los envíos de dinero a los Estados Unidos, pero ya se habían remitido
dos remesas de 14 y 22 millones de dólares y como el cambio estaba a 65 soles
por dólar, la fuga equivalía a 910 y 1.430 millones de soles, respectivamente.
El Gobierno nombró una comisión investigadora presidida por el jefe del
Comando Conjunto, vice almirante
Carbonel Crespo, que encontró había culpabilidad por negligencia en el ministro
de Hacienda Valdivia Morriberón (piurano), en el ministro de Fomento, general
Alberto Maldonado Yáñez y en el gerente general de la Empresa Petrolera
Fiscal, el contralmirante Zimic, todos los cuales fueron obligados a renunciar.
El mismo día 6 de febrero, Velasco por TV decía que la IPC adeudaba por
impuestos la suma de 690 millones 524 mil dólares, pero no indicaba como los
iba a cobrar, y más bien como hemos visto, la IPC se había
llevado 36 millones de dólares.
Como por otra parte la IPC seguía
afirmando que el Perú le debía por concepto de expropiación una gruesa suma,
Estados Unidos consideró conveniente enviar al Perú a un representante especial, John Irwin, él
que planteó al Gobierno peruano, que en
caso de no pagar nos sería aplicada la Enmienda
Hickenlooper.
Los diarios de Lima y de Piura se ocuparon mucho de las presiones que
hacía Irwin al Gobierno. En Talara se comentó y sorprendió la renuncia obligada del contralmirante Zimic
Vidal y como ya había pasado la euforia de los sucesos del 9 de octubre
de 1968, se pensaba que la IPC se había burlado
del gobierno, haciendo que los peruanos trabajaran en extraer
y refinar el petróleo y que luego la IPC había alzado
con todo. Nos había hecho cholitos
El 28 de abril de 1947 había salido de El Callao la balsa Kon Tiki, tripulada por el marino noruego Thor
Heyerdahl, que buscaba demostrar que los antiguos peruanos habían poblado la Polinesia y
que no era a la inversa como se creía. Heyerdahl, cumplió la travesía con éxito, llegando a la Oceanía.
Todos los talareños recuerdan cuando el 12 de diciembre de 1955, la
balsa “La Cantuta”,
tripulada por Eduardo Ingris, Natalia Mazuelos, Andy Rost, Mirko Guereski y
Joaquín Guerrero “El Galgo”, partieron de Talara hacia lo desconocido y tras de
un largo recorrido, la balsa estuvo a punto de zozobrar, siendo recogidos por
un barco de la armada de Estados Unidos.
Tampoco se olvidaba que el 24 de junio de 1954 William Willis partió del
Callao en la Balsa “Los Siete
Hermanitos” sólo con un gato y una lora por compañeros y tras de 120 días de
travesía, llegó a la isla de Pago-Pago del archipiélago de la Samoa en la Oceanía.
Por ultimo, también se tenía presente que a fines de 1961 partió del
Callao, el universitario suizo de 24 años Michel Marmod, como único tripulante
de la balsa “Geneve” y no regresó jamás.
Es decir que de cuatro osados aventureros que se lanzaron a la
inmensidad del Pacífico, solo dos habían triunfado.
En 1968, el italiano Eugenio Savoy, se sintió atraído por la historia de
los primitivos habitantes de la costa, y supo así, que los tallanes de Piura y Tumbes, en frágiles balsas, se aventuraban
a navegar por el sur hasta Chan Chan, capital del reino Chimú y por el norte
hasta Colombia y aún hasta Panamá.
Como es sabido, los tallanes hacían sus balsas, con troncos de palo de
balsa y usaban velas para aprovechar la fuerza del viento. Savoy quería conocer
si con una balsa de
juncos, se podía también
hacer la travesía
hasta Panamá.
En Huanchaco y Salaverry, construyó una balsa de juncos al estilo chimú,
con la ayuda de expertos liberteños.
El 15 de abril de 1969, partió del puerto de Salaverry y 10 días más
tarde llegaba a Talara en medio de una
multitud alborozada que estaba ya enterado del intento que pretendía llevar
adelante. Para navegar ese trecho había aprovechado de la corriente de Humboldt. En Talara se aprovisionó de agua
y víveres y de inmediato
vuelve a zarpar.
El 25 de mayo, Savoy llegó a Panamá demostrando que también en balsas de
junco tipo chimú se podía viajar esos trechos. En Talara, la noticia causa gran
satisfacción.
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